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miércoles, 26 de octubre de 2011
Oscuro, mas que oscuro
Tendría que escribir mas, llegué a la conclusión de que es mas sencillo comunicarme en forma escrita que oral, quizá porque a veces es mas fácil leer que escuchar.
No sé.
Y justo ayer se topó conmigo un curso sobre "como comunicar cosas, aún cuando no quieren escuchar del otro lado".... "Desafíos en la comunicación" ¿Casualidad? JA! Estas empresas te hacen curso de todo. Conclusiones obvias: me estoy comunicando mal, principalmente porque no planeo que decir con antelación, no tengo la capacidad de predecir lo que me va a decir el otro, no puedo reconocer los puntos de conflicto principal que van a salir durante la conversación, y mi principal estrategia que es "evadirme cambiando de tema" está fuertemente desaconsejada.
Ya sé soy un aparato. Un aparato a la que le salen las cosas medio mal a veces, como ahora... todo el tiempo ¡Y estoy tan cansada! Me desanimo y me olvido de todo el camino recorrido y peor aún, me hago daño a mi misma. Un daño que comienza siendo mental y termina siendo físico.
Por ejemplo algo que era solo "pensar", terminó siendo "pensar toda la noche, por lo tanto no dormir en toda la noche e ir arrastrándose al trabajo". Después me dolía la cabeza, y no me tomé nada en todo el día ¿Para qué sufrir todo el día? Ni que hablar las innumerables gastritis que tuve este año, siempre después de un problema, y lo que tardaba en tomar algo agravaba muchísimo el cuadro.
Lo que menos quiero es enfermarme. Cuando era chica mi mamá se enfermó muchas veces, de cosas bastante graves y nosotras no la pasamos bien, porque solo teníamos adultos irresponsables (por no decir boludos) alrededor que nos decían que ella se enfermaba por nuestra culpa, porque nos portábamos mal (¿Vieron que siempre hay adultos mas boludos aún por conocer?).
Quizá haya mecanismos aprendidos, caminos memorizados cerrando los ojos, salidas de emergencia desde el cuerpo. Quizá ella pensaba que solo podía detenerse si el cuerpo le decía basta, y no había siquiera ese justificativo como válido. Me acuerdo que internada en el hospital con un cuadro severo de hepatitis y mientras los médicos le decían que quizá iba a trasplante, ella nos pidió que le lleváramos los apuntes de la facultad, porque no quería perder el año...
El día que pensé mucho, digo toda la noche es mucho tiempo para pensar, así que desde boludeces hasta cosas importantes pensé de todo... Pensé que no me puedo olvidar del camino que hice hasta ahora, pasé muchas batallas, y gané algunas muy importantes. Sobre quizá, las mas importante, escribía acá, y no conozco a nadie que haya ganado una así.
Pinkola Estés describe en su libro a la perfección un aspecto que llama "el depredador psíquico. Este es un personaje que forma parte de psique oscura y que tiende a destruir todo, y según Pinkola Estés las mujeres tenemos que aprendernos de memoria como actúa, que le da "fueguito", y cuando va a atacar. Está representado en los sueños como un maleante que amenaza, y es ese que te juega en contra. No es un factor externo, es un factor totalmente interno.
Ahora el "depredador" me está ganando por lejos en esta, me tiene acorralada contra una esquina y se mata de risa y hasta no debe poder creer todas las veces que le gané. Siempre me termino plantando como una perdedora principiante frente a él, con demasiado respeto y humildad.
Pues después de todas las que pasé, tendría que conocerlo de memoria, y hasta bardearlo y decirle "vos me vas a ganar, bobo?", pero lo cierto es que le tengo miedo, y le doy mucho pastito... y hasta pensándolo bien quizá este sea otro mecanismo aprendido de memoria de mi mamá... porque nos enseñó a ser muy humildes frente a las dificultades, a creer primero que no podíamos nosotras cuando todo demostraba lo contrario.
Si yo tengo muchas cicatrices, ella a tenido otras tantas. De hecho crió dos hijas sola en plena Argentina machista de los 80, se separó siendo adolescente, terminó la secundaria, estudió no una sino DOS CARRERAS, trabajando estudiando con dos nenas a cargo 100% algo que haría mearse encima a una mujer grande, y aún así nunca la escuché decir "si pude con esto, puedo con...", nunca se regocijó de sus logros ni los festejó. El único acto parecido a un festejo que la vi hacer fue después de la hepatitis, había quedado tan débil por los corticoides que no se podía levantar de una silla sin ayuda. Y después de unos meses de recupearse se subió a un colectivo. Algo tan cotidiano como subir una escalerita, viajar ¡bajarse! había sido su primer signo de recuperación. Quizá para la gente de ese colectivo era un viaje mas, mientras que para nosotras era "el viaje". Y así como se bajó entró en una iglesia, y nos arrodillamos las tres a rezar.
Si. Mi vieja ganó muchas batallas, y perdió otras tantas por no creérsela, por no recordar quien era, una ganadora, una campeona, una sobreviviente.
Quizá esa sea la clave, no creer que uno se merece pasarla mal, sufrir, y encima ayudar a que eso pase.
Esto pasa en mi mundo interior ahora, y creo que hace tiempo. Solo puedo identificarlo ahora que me tomé mi tiempo para escribirlo y para leerme. Será que me sea mas sencillo escribir para organizar un poco mis pensamientos y luego leerme, en vez de estar pensando "cosas" toda la noche.
viernes, 1 de abril de 2011
En casa de ma (de visita)
miércoles, 23 de febrero de 2011
Caricias de cristal
Como dice esa frase de la Yaga en el viaje de Chihiro: Nada se olvida, aunque no podamos recordar.
Era feriado, pero yo había decidido trabajar. Estaba embarazada de seis meses, faltaban pocas semanas para que me casara con el amor de mi vida, y solo unos meses para que naciera nuestra bebé. Nunca me gustó la idea de ser mujer y quedarme sin trabajar, también me gusta traer el sostén a la casa, algo que simplemente forma parte de mis huesos.
Aquel día marcaría una fecha importante en la historia Argentina. Primero porque se festejaba el día de la independencia y segundo porque ese día ocurriría un hecho climático inusual sobre Buenos Aires.
Lloviznaba y aceleré el paso para no mojarme, salté algunas baldosas llenas de agua ¡Si! Con seis meses de embarazo saltaba hasta tres escalones sin problemas y también a veces corría el colectivo. Ese día corrí el colectivo porque para variar llegaba tarde. Me acurruqué en el asiento de atrás cerquita del motor ¡Hay que ver el frío que hacía! Una de las cosas que mas me gusta del invierno es calentarme, y las sensaciones que se tienen con las diferentes temperaturas. Después de pasar un buen rato de frío tomar un té, acurrucarse en la cama, pegarse a una estufa, todo eso simplemente me hace sentir muy bien.
¡Nieva! ¡Nieva! Dijo el conductor del colectivo de pronto. Miré para afuera y me pareció que si, pero mas bien parecía agua nieve o agua medio congelada. Me sonreí, porque toda mi infancia se amenazó con una nevada en Buenos Aires, yo amaba el frío de solo pensar que podía suceder alguna vez.
Y ahí no más, el agua comenzó a palidecer hasta llegar al blanco inconfundible de la nieve.
Salí del trabajo ya cuando era de noche, pero aún nevaba.Caía del cielo como caricias blancas iluminadas por algún farolito. Salí de abajo de los techos y bailé bajo la única nevada sobre Buenos Aires que he visto en mi vida. No era la única loca, las personas que salían a la calle gritaban, bailaban, sacaban fotos y filmaban sorprendidas.
Me quedé un buen rato ahí debajo, solo aguantando a que la nieve se acumulara en mi cara, y me acariciara con su frío.
Toqué mi panza y pensé, "cuando ella sea grande le voy a contar de este día", aunque supe que ella lo sabría, lo estaba viviendo en ese momento conmigo. Lo vivía como los bebés sienten a sus mamás, de la manera más auténtica. Ella sentiría mi respiración y el latido de mi corazón, también el frío, y me escucharía reír llena de vida desde ahí adentro.
Y ahora cuando me escucha reír igual que aquel nueve de julio, sabe que su mamá se siente muy feliz.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Hacia la cumbre

Nos sentimos desilusionados pero al otro día volvimos con todas las ganas de llegar. Me acuerdo que subía una parejita casi al mismo ritmo que nosotros, la chica de punta en blanco terminó de punta en negro toda embarrada. Tenía uno anteojos y le quedó toda la cara negra, menos la marca de los anteojos.
Fue la primera vez que tuve esa sensación en las piernas. Cuando queman y no das mas y aún queda mucho por subir. No es una sensación familiar para quienes viven en una ciudad, en edificios con ascensor.
Para mis primos de Bariloche era mas sencillo, y hasta me acuerdo que mi prima mas grande me hacía el apoyo logístico insistiéndome a que siga. El siguiente recuerdo que tengo es cuando volvimos y los grandes nos vieron rasguñados hasta la médula… mugrientos… si! Mugrientos como quien sube gateando una montaña, y después continúa arrastrándose como una serpiente. Nos metieron en agua y tantos años después me acuerdo lo que ardían los rasguños mientras la sangre y la tierra se disolvían con el agua y jabón.
No hay nada mas refrescante que darse un baño cuando uno está en verdad sucio.
Volvimos varias veces después, quizá la última fue la mejor. Estaba embarazada de dos meses, y fuimos con mi marido por otro camino que no conocía. Le mostré el casi ritual de la infancia… si vas a Bariloche hay que subir el Cerro Otto y ensuciarse. Fue divertido y agotador como recordaba.
jueves, 16 de septiembre de 2010
La alimentación de los chicos

Me acuerdo que después de esta enfermera del terror, yo fui a un médico homeópata, y lo que me dijo 17 años atrás, ahora mismo me lo acuerdo. Nada tan acertado como esto: “Si Sancho Panza come como Don Quijote, se va a sentir débil y mal y se va a morir de hambre, y si Don Quijote come como Sancho Panza va a terminar vomitando”.
De este tema ningún humano se salva, pero yo no estoy de acuerdo con las estrategias y “frases célebres” que se usan a la hora de comer.
Cuando me convertí en madre comencé a intuir que solo el hambre que uno siente tendría que ser parámetro para saber lo que queríamos comer o no. Además que más instintivo que el hambre?
Entonces porque insistir y perseguir a los chicos con la comida.
Como persona de ciencias necesitaba pruebas científicas, o al menos alguien que pensara como yo. Entonces me topé con el libro de Carlos Gonzalez “Mi niño no me come”, y ahí encontré exactamente lo que estaba pensando. Creo que el libro es genial, no solo para analizar nuestra relación con la comida, la cultura que tenemos de ella, las ideas equivocadas, etc Dice lo obvio: Si no entramos animalitos muertos por la ruta porque nadie los obligó a comer, entonces el ser humano porque necesita presión? O no la necesita?
Yo creo que la lectura de este libro ayuda a cualquier padre a crear una relación sana entre la comida y los niños, por el resto de sus vidas.
Acá me pregunto sobre la veracidad de algunas cosas que muchos padres pensamos equivocadamente:
Si no come se va a enfermar
Existe la creencia muy arraigada de que si el niño no come como un chancho se puede enfermar. Antes veían un niño gordo y decían “Ah pero que sano!” Eso ya no se cree ahora pero aún los padres no confían en el instinto primario del hambre del niño para mantener el peso y la tasa de crecimiento adecuado.
Esto a mi me llama poderosamente la atención. Fijense que no pasa lo mismo con el tema del agua. Un niño pequeño se puede deshidratar en pocas horas o días si no consume la cantidad necesaria de agua, y no vemos ningún padre hostigando a los niños para que tomen agua hasta ahogarse. Me da gracia la idea de solo pensarlo. Se imagian? “Hasta que no tomes todo el agua no vas a jugar” o “Si tomás todo el agua, te compro un chocolate”
Jajajaja! Si que somos graciosos los adultos!
Mejor no doy ideas…
EN CAMBIO los niños y en especial los bebés tienen reservas de grasas y otros nutrientes en el cuerpo y para que lleguen a desnutrirse podrían pasar varios días, quizá hasta semanas.
Hablemos claro. Siempre hablando de chicos que tienen disponibilidad de nurientes y alimentos adecuados para la nutrición, comer por hambre y nada más que por hambre no va a matar a ningún niño… En cambio crearle una relación torturante con la comida, o que el día de mañana la relacione con premios y castigos sí puede producirle serios trastornos.
El exceso de comida en los niños, mas que salud trae enfermedades, puede traer aparejado hipertención, obesidad, diabetes, trastornos de la alimentación, entre otros.
Si no come no va crecer
Me acuerdo que cuando era chica me decían que si seguía sin comer me iban a poder meter en una cajita de fósforos (después dicen que los adultos no tienen imaginación). Todo el mundo piensa que cuanto más come un niño más crece. Ojalá fuera así, pero lamentablemente si mamá y papá miden 1.60, el hijo va a estar por esa altura aproximadamente, y todo lo que coma de más lo va a tener a lo ancho, y no a lo largo. El crecimiento viene dado por la genética, no es nada que no podamos deducir si vemos las alturas de los padres y los chicos, y el hambre que tiene un chico va a tener que ver con suplir esas necesidades de alimentos necesarias para crecer… No al revés.
Puede ser que varíe mas o menos entre padres e hijos, porque la altura es uno de esos caracteres que no está ligado a un solo gen sino a varios genes.
sábado, 7 de agosto de 2010
Día del niño: Juguetes!!!
¿Se acuerdan de algunos juguetes de su infancia? Yo de algunos sí, pero sé que no de la mayoría de ellos.
Voy a comenzar contándoles de un juguete en particular que no creo que nadie mas haya tenido en el mundo. El más particular (y horrible) "juguete" del mundo. Creo que me lo regalaron en bariloche, cuando tenía mas o menos tres años.
Era un pingüino embalsamado... ¡¡¡¡ah vieron no cualquiera tiene tan espeluznante juguete!!!! Me acuerdo que era pesado e imposible de mover rápidamente y hasta al final de todo empezó a dar un olor espantoso, finalmente me dijeron que voló al sur...
No sé a que niño puede gustarle jugar con un cadáver en putrefacción, pero he escuchado esas cosas de otros niños.
Mientras en este momento millones de padres gastan de a $100 o $200 en sofisticados (y contaminantes) juguetes, los niños prefieren los juguetes sencillos, sin pilas, y hasta a veces terminan jugando con el emboltorio.
Los niños tienen una capacidad de imaginar y crear que va mas allá de lo que vemos, por lo tanto no necesitan tener una cama de muñeca de verdad, la fabrican con una cajita.
El hijo del almacenero solía jugar con un cabito de choclo (también podrido).
Mi hija elije a un pollito de $2 sin el cual pareciera imposible la vida y si es el de lafoto de arriba sacada al mejor estilo Amelie en las últimas vacaciones... Porque no nos íbamos a ir de vacaciones sin el pollito. En una época lo perdimos, y lloró para dormirse los 15 días posteriores hasta que pudimos encontrarlo. En el interín compramos "un reemplazo" un pollito parecido, nuevo amarillo brillante... Y anda el muy brillante perdido entre los otros juguetes. El original ya tienen varias operaciones, se le salieron ambos brazos y la cabeza, también los piecitos y tiene tajos en varias partes del cuerpo, pero los días que hay que "bañarlo" porque camina solo de mugre ya, mi hija lo pide a gritos.
Y entonces, vale la pena gastar tanto en juguetes?
Qué vemos los adultos cuando buscamos un juguete y que ven los chicos.
Los adultos buscamos que sea vistoso, de marca , caro, que haga ruido (después nos arrepentimos de esto último).
Y los niños?
lunes, 21 de junio de 2010
Un libro puede cambiar el mundo

martes, 25 de mayo de 2010
Un lindo recuerdo del bicentenario
Así que dimos vueltas, porque veíamos que todos daban vueltas, y a algún lado tendrían que ir. Comenzó a garuar un poco, pero eso no amedrentó a nadie. Queríamos esperar a las doce porque nos habían dicho que iban a haber fuegos artificiales.
Y enonces minutos antes de la doce cantó Soledad Pastorutti, y mi hija a caballito de mi hermana saltó como loca sobre sus hombros.
Después pasó a los hombros de mi marido y allí ocurrió algo increíble. Mi hija de dos añitos comenzó a cantar "Argentina- Argentina" evidentemente en algún momento de su cortita vida había escuchado el canto, aunque nadie se le sumaba, ella seguía insistentemente cantando.
No sé si habrá sido su dulzura, o su insistencia que enterneció a la gente y alli se sumó uno, cuatro, 100, 10.000! De aquel lado del escenario Soledad había dejado de hablar de pronto y de este lado, tres cuadras de humanos mediante una pequeña había comenzado un canto que entusiasmaba.
A mi se me piantó un lagrimón, al ver que todos se daban vuelta para mi8rarla y se mataban de risa mientras se sumaban.
Todas las voces taparon su vocecita... y obviamente ella fue última en dejar de cantar.