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viernes, 12 de abril de 2019

Un caminito de libros hacia donde lleguemos

Siempre me gustó leer, desde chiquita. No tenía mucha plata, así qu los libros que teníamos en casa llegaba a aprenderlos de memoria. Cuando llegué a cuarto grado la escuela tenía biblioteca, y nos permitían llevarnos un libro por semana. Hace un tiempo estuve buscando un libro que leí en esa biblioteca y nunca mas en mi vida volví a encontrar. No me acuerdo el título, solo la trama.


Hace unos años mi marido me hizo el mejor regalo que podía haberme hecho. Un e-reader. Primero lo miré con recelo, y pensé que no era igual al papel, que el olor del libro, que tener el libro, etc, etc ¡Patrañas todas! AMO MI E-READER, tienen tantas ventajas que solo me arrepiento no haberlo encontrado antes.


Luego llegó Viki. A ella le leo desde que es una bebé. Ustedes dirán ¿Se les lee a los bebés? ¡Claro! Se les muestra libros con imágenes y texturas mayormente, se les cuentan historias para que vayan aprendiendo a expresarse y palabras nuevas. Con Viki retomé los libros de mi infancia y estoy creciendo con ella. Destrabando prejuicios y conociendo la marabillosa literatura infantil y juvenil.


Así, a los 6 años le leí Dalai Kifki, de María Elena Walsh. Ella le decía Mariawenawalsh. Así todo junto. Esperábamos la hora de dormir para leer un capítulo por día, todos los días le preguntaba ¿Dónde dejamos?



Nos encantó.
Y llegó el momento en el que Viki aprendió a leer solita. Al principio le costó mucho. En primero leía alguna cosa para adentro. Y llegó también el momento que se negara a leer porque le costaba, también le costaba leer en voz alta.
Y ahí llegó Harry Potter y toda esa historia maravillosa y sus personajes inolvidables. Quizá suene extraño, pero nunca había leído la saga. De puro prejuiciosa nomás lo había ignorado y nunca había visto más que las primeras dos películas.
Así fue como con Viki nos maravillamos juntas de a poco. El trato era leerlo en voz alta, una hoja cada una. A veces leía yo dos páginas para hacer la cosa un poco mas liviana. Viki necesitaba practicar lectura en voz alta, así que me sentaba al lado y le hacía correcciones "eso es un diálogo, se lee con voces diferentes", "ahí tenés que pausar, es una coma", "entre las comas, leé un tono mas bajo y sin detenerte" "mirá el punto, te puede cambiar todo el sentido". Y así llegamos hasta el cáliz de fuego, Viki estaba en cuarto grado, en quinto ya los había terminado los últimos tres ella sola. Yo también los leí, pero luego que ella terminaba. Después de cada libro veíamos la película juntas.
Fue como un trampolín, porque como lectora, yo sabía que cuando le agarrara el gusto, la lectura la acompañaría toda su vida.
Sin embargo, se detuvo un poco a fines del año pasado. Evidentemente no encontraba qué leer. En el medio se topó con Percy Jackson, que le encantó. Para principios del 2019 con 11 años estaba leyendo sin mucho entusiasmo la serie "La brújula dorada", pero me dijo "ya nada va a ser como Harry Potter ¿No?".


Y luego llegamos a los libros de Laura Gallego García.


 Yo estaba buscando en google alguna cosa para que leyéramos juntas otra vez. Algo bueno que la entusiasmara. Hice un par de búsquedas con la frase "los mejores libros de la literatura infantil y juvenil". Un par de páginas recomendaban los libros de Laura Gallego. Ahí mismo me topé con los "booktubers" que son la parte inteligente de youtube. Es como un youtuber pero con cerebro y algo interesante que decir... eh bueno... ¡ya se me cayó el documento! Digamos entonces que son personas que te recomiendan libros con muchísimo entusiasmo. Te dicen esto es genial leelo, leelo. Hasta que te convence. Una de ellas fue este video de acá.


Y así llegué a Laura Gallego. Primero decidí leer yo "El bestiario de Axlin" para ver si era como su edad. Así que me super entusiamé y empecé a conseguir todos los libros que podía de la autora. Y en lo que va del año Victoria ya leyó 14 libros, 12 de los cuales son de Laura Gallego, algunos solo los pudimos conseguir por internet. Yo ya no le puedo seguir el paso de lectura, porque no tengo tanto tiempo, así que solo leí guardianes de la ciudadela y otro libro mas.


Solo les puedo decir que estoy feliz de compartir esto con mi hija. Fomenten la lectura en sus hijos, Y si no saben qué recomendarles googleen. Hoy tenemos esa ventaja que no tenían nuestros padres, acceso a todo, a consejos a libros de escritores de otro continente que aún no son conocidos. Creo que hay que fomentar la lectura porque es como la lactancia materna, un regalo y recurso para toda la vida.



viernes, 11 de abril de 2014

Disfrutar a mi beba

Me gusta mucho mirarla, acunarla y tenerla a upa mientras le hago mimos sin mirar como pasa el tiempo.
Le hablo y me mira desde sus ojos increíbles, sorprendidos o veces asustados, genuinos y transparentes como solo miran quienes ven todo por primera vez.
Me gusta escuchar sus ruiditos de bebé, ver como se acurruca en mi cuerpo, como se despereza y se vuelve a encoger.
Y también me gusta cuando llora y como se calma enseguida que la levanto. Atesoro cada momento de nuestra lactancia, la conexión y el amor brotando y creciendo en mi,y el instinto de vivir en ella. Sus sonrisas de placer, como ríe con toda su cara, sus ojitos, su boca bien abierta. Un día le voy a hablar y esa sonrisa va a responderme.
Y no me digan que nos los matan estas patitas de osito : )

martes, 8 de abril de 2014

Puerperio

Quizá porque ya sabía lo que me esperaba, o quizá porque el parto fue gratificante, este puerperio fue mas fácil. Esta vez no sentí el terrible hachazo, o la experiencia devastadora que significa la maternidad. No. No debo quejarme porque fue mas sencillo, aunque también tuvo sus momentos, puedo contarlos con los dedos de una sola mano.
Apenas Isabella nació quedé dos días hiper excitada y en los que no pude dormir. Estaba siempre pendiente de las visitas médicas y no médicas. La clínica Suizo Argentina es muy buena, pero son DEMASIADO hospitalarios. Es decir, cada dos minutos viene alguien a preguntarte si necesitás algo o a hacer algo: limpiarte el cuarto, revisarte, revisar a la bebé, preguntarte que querés comer, traerte la comida, retirarte los platos, darte consejos de lactancia, sacarte fotos, preguntarte como fue el servicio.. ufff me canso de escribirlo, pero fue así. Hasta me vinieron a sacar sangre a las once de la noche. Confieso que una de las veces que vinieron a hacer algo me hice la dormida, aunque como digo, me era imposible dormir. Menos mal que tuve parto, porque si tenía que quedarme un día mas iba a colapsar.
La noche antes de irnos, me avisaron que iban a pasar a buscar a la bebé a las cinco de la mañana para llevársela a hacer el FEI. Cuando Isabella se despertó a las 4 para tomar la teta pensé que la próxima vez que se despertara ya se la iban a estar llevando. La acomodé en la cunita de acrílico, la miré un instante y casi sin darme cuenta se coló un pensamiento puérpero en mi cabeza "y si la roban y no la veo más?". Me puse a llorar ahí no mas mirando a Isabella. No era tan loco, se la llevaban a oscuras, a un horario en el que había poco personal, quizá no la controlaban a la salida por el horario. Tuve el impulso de llamar a seguridad y preguntarles si era verdad que pasaban a llevar los bebés a esa hora o era pura artimaña de la enfermera para robarla.
Ahora lo pienso y digo "pero que locura me agarró?", porque creo que robarse un bebé de ahí es casi imposible, no importa la hora que sea. Nos controlaron como 20 minutos al salir, llenaron un montón de papeles y nos pidieron un montón de papeles también. Traté de calmarme y llamar a mi cordura, aunque me acosté de vuelta con una angustia terrible. Además creo que uno de mis miedos pre parto era que se la llevaran a hacerle cosas y no tenerla al lado mio para darle la teta, y que le dieran complemento a urtadillas... bahhh quizá cosas locas que una piensa, al final nos trataron a todos muy bien y me fui bastante conforme de la clínica.
Ese fue uno de los episodios de "puerperio" que me agarró. Los otros apenas los recuerdo, pero no resvalé tanto como con ese.
En general me encontré mucho pensando en el futuro, en el trabajo. Esta vez decidí tomarme la licencia sin goce de sueldo para poder dedicarme a la familia y también replantearme algunas cosas de mi vida. Creo que trabajo demasiado, y en algo que hasta cierto punto me reditúa ganancias (económicas y personales). Es cierto que crecí mucho en estos años, pero cuando vuelvo del trabajo estoy sin ganas de nada. No quiero hacer deportes, ni me veo con amigas, solo quiero dormir y cuando voy a hacerlo sueño con el trabajo o a veces no puedo conciliar el sueño por pensar en todo lo que me quedó pendiente sin hacer.
Todo esto me devolvió a la pregunta inicial de que quiero hacer con mi vida, en que me veo trabajando y siendo feliz. Una pregunta con muchas incertidumbres y un nuevo camino quizá... Y eso produce que a veces me sienta puérpera y angustiada.

domingo, 23 de marzo de 2014

La llegada de Isabella

Isabella no quiso hacerse esperar mas, y llegó en medio de los carnavales un domingo a la madrugada.
Fue el parto soñado y mas aún. Fue bueno esperarla y recibirla bien, con emoción, con amor, con seguridad.
Me acuerdo que ese sábado me desperté pensando que ese día sería el desalojo, ja! Una partera me había dicho que el bebé no decide cuando nacer, que ellos están cómodos y no hacen nada por salir y que la madre se re pudre de estar embarazada y entonces comienza mecanismos inconscientes que derivan en el parto. Yo disiento parcialmente, para mí los bebés hacen cosas para nacer, comenzando por darse vuelta. Así que ese sábado pensé, que si de mi dependía, ese era el día ideal para desalojar.
Hice todo lo que no había hecho las últimas semanas: colgué ropa, caminé unas cuadras y hasta me puse música alegre y bailé... un poquito. Como a las ocho de la noche del sábado seguía sin sentir nada de dolor, pero como estaba aburrida empecé a controlar cada cuanto eran las contracciones. Aún tenía muy espaciadas, cada 20, auna cada 15, otra cada 20. Y de pronto... tuve una a las nueve y otra a las nueve y cinco y una tercera a las nueve y once. Ahí empezaron, sin nada de dolor, justo como las recordaba del parto de Viki, una cada 5 otra cada 7 después cada 4, 6, etc etc. Como a las diez llamé a mi hermana y le dije que le iba a llevar a Viki por las dudas. Me imaginaba que el trabajo de parto en serio podría comenzar a la madrugada y a esa hora iba a ser incómodo trasladarse.
Antes de que Viki se fuera nos sacamos una última foto con la panza. Victoria sospechaba pero por las dudas le expliqué que no era el momento aún, había que esperar. Mi marido (D desde ahora) se llevó a Viki y en ese ratito que que me quedé sola empezó el trabajo de parto. Si bien las contracciones no se asomaban a llamarse "dolorosas" traían una pequeña molestia en la cintura. A las 11 llamé a la partera y quedamos en encontrarnos a las 12 en la clínica.
Nos pedimos un taxi y seguimos controlando las contracciones. Yo estaba nerviosa, no sentía miedo, solo una ansiedad extrema, euforia y felicidad. Quería que todo saliera bien, así que antes de salir le recordé a D algunas cosas que habíamos hablado durante el embarazo que queríamos para nuestro parto. Le pedí que me recordara respirar, que me hiciera mimos, que me dijera cosas importantes al oído, como que recordara a nuestra hija que estaba naciendo y también a nuestra hija mayor. Le pedí que me abrazara mucho. Yo no podía parar de hablar.
Esquivando carnavales y sin dejar de anotar las contracciones llegamos a la clínica. Por suerte la partera ya estaba. Hasta ese día yo solo la había visto una vez, y me había caído muy bien. De hecho, de las tres parteras del equipo que podían tocarme, esa era la que mejor me caía. En seguida me conectó un monitoreo fetal y me hizo tacto. Las noticias no eran muy buenas, recién tenía 1 y medio de dilatación. Nada! Pensé que era un papelón, ya teniendo una hija por parto natural, llegar a la clínica con una falsa alarma... No era posible, yo estaba segura que estaba en trabajo de parto. Así que nos quedamos un rato controlando si realmente tenía contracciones, y la partera pudo constatar que sí las tenía.
Si, tenés contracciones, nos quedamos. Me dijo. Yo me sentí bastante aliviada, pero antes de que pasemos a la sala de parto, me dijo que iba a hacer un último tacto. Ahí creo que aplicó dilatación manual, algo con lo que yo no estaba de acuerdo. Le aclaré que no quería que me rompiera la bolsa, le dije que yo había hablado con el obstetra sobre el tema y que quería que mi parto fuera lo mas natural posible.
Así que ahí nomas se detuvo toda la revoltija y manoseo que estaba haciendo, nos fuimos a cambiar y pasamos a la sala de partos. Antes completamos algunos papeles para la internación. Yo estaba en el aire. Me explicaban cosas como por ejemplo como iba a ser los trámites de la documentación de Isabella, y yo le prestaba cero atención. Pensé que por suerte estaba prestando atención mi marido, porque ahí las contracciones empezaron a dolerme y yo me agarraba por momentos de la mesa, o de la silla.
Antes de ir a la sala de partos pedí pasar al baño, y ahí me di cuenta que ya tenía pérdidas. Seguro la partera ALGO había hecho antes de que yo la parara. Me conectó otra vez el monitoreo, y me puso una vía. Yo miré el contenido del suero mil veces. Quería estar segura que no era de oxitocina.
Ahí practicamos un pujo. Yo noté que había pujado muy mal, se lo dije a la partera y le prometí que iba a pujar mejor. A D le dio gracia mi sinceridad, después me dijo que él hubiese dicho que había pujado con todas las fuerzas.
Por momentos me venían unas contracciones muy dolorosas y buscaba posición en la cama para estar mejor. Pero no había posición, ni estrategia, ni forma, parecía que la única manera de que pararan, era escapar de mi cuerpo. Quería escapar. Miraba el aparato del monitoreo, por momentos tenía un valor en 20 o 30, y al rato comenzaba a subir vertiginosamente, mas, mas, hasta que cerraba los ojos porque no quería ni ver hasta donde llegaba y me retorcía otra vez. Entonces habría los ojos y el número ya estaba bajando. Mi marido me acariciaba la espalda, me decía cosas dulces y me recordaba que respire bien. Pobre, por momentos parecía que se llenaba de impotencia y quería agarrarme y sacarme de ahí para que ya no sufriera.
Empecé a aprovechar esos momentos, cuando el número del monitoreo fetal bajaba a las dos cifras, para convertirlos en momentos de paz, quizá hasta de placer. Quería sentir mi respiración calmada y la ausencia de dolor como un instante positivo para mi mente y para mi cuerpo. Tenía que poner en práctica toda la experiencia del otro parto, todo lo que había leído, y todo lo que había aprendido en el curso con el equipo de Gestar (esa es otra historia ;). Y empecé a visualizar al bebé naciendo, al bebé en mis brazos, ya faltaban minutos para ese instante, ya todo iba a terminar y el dolor iba a irse en solo un instante.
Me animé a dejarme fluir con el dolor. No resistí mas. El dolor era insoportable, entonces no había que soportarlo mas, no había que pelear contra él, sino hacerlo un aliado. Ya sabía yo que ese dolor era el que te mostraba como parir, como pujar, como hacer fuerza y yo tenía que aprender de nuevo. El dolor me venció y simplemente me dejé llevar, dejé que saliera por mi garganta un gemido largo, y me sentí mejor. En la siguiente contracción dejé que mi respiración no fuera tan ordenada, dejé que me inundara y que mostrara mi desesperación y también sirvió.
Abrí los ojos, el monitoreo mostraba un número de tres cifras, pero yo no sentía dolor. El valor de 130 que antes me hacía retorcer, ahora eran meras cosquillas inexistentes. Yo me estaba haciendo mas fuerte, mas tolerante. Imaginaba mi aire entrando desordenadamente y yendo hacia abajo, empujando a la bebé, abriendo el canal de parto, saliendo de mi cuerpo llevándose el dolor.
Visualizaba. Las imágenes eran confusas, y los pensamientos tranquilizadores comenzaban y terminaban pisándose entre si.
En algún momento de todo esto la partera me informó que la bolsa se estaba por romper, y que si hacía un pujo bueno seguramente se rompería. Decidí que esta vez iba a pujar muy bien. Me concentré en todo el movimiento, pero en cuanto vino la contracción, el dolor me hizo flaquear. Por un momento pensé que no podría pujar en esas condiciones, que con ese dolor no sería dueña de mi cuerpo y que no sería capaz de hacer un movimiento que necesitaba de tanta precisión. Pero fue solo un instante, me encogí y pujé, mas que con toda mi fuerza concentrándome en que la fuerza fuera la correcta, contrayendo los músculos correctos, trataba de revisar cada músculo del cuerpo y corregir la postura manteniendo el aire adentro y acompañando el dolor. Y ahí la bolsa explotó. Escuché el sonido y sentí como salía el agua expulsada del interior. Me sentí muy fuerte y muy bien y se lo hice saber a D. Pujar con ese dolor y haberle ganado me había dado una extraña sensación de poder y bienestar.
Al rato llegó el anestesista y lo hicieron salir un rato a mi marido. Me había planteado muchas veces si quería la anestesia o no, y había decidido que si la quería. Terminé pensando que el parir a mi hija con anestesia no tenía que ver con recibirla con amor o no. También lo hablé en mi terapia y me di cuenta que el vínculo con ella hasta podía ser mejor si yo no estaba tan adolorida al momento de recibirla. Me daba miedo no sentir mi cuerpo, y no pujar bien. También me daban miedo los efectos adversos de la anestesia. A una conocida le colocaron mal la anestesia y terminó con un dolor de cabeza insoportable durante semanas, además que sintió todo el dolor del parto. Pero por suerte nada de eso pasó. Le pregunté al médico cuando me había puesto la anestesia porque no había sentido el pinchazo. Honestamente no sé cuando lo hizo...
Y por suerte sentí todo mi cuerpo, excepto el dolor, yo podía visualizar exactamente donde estaba la cabeza de la bebé y cuando tenía contracciones. Hicimos algunos pujos mas para ayudar el trabajo de parto y llegó el obstetra, que también había venido esquivando corsos.
Y ya estaba. El momento de la verdad había llegado.
Me preguntaron como me sentía. Mejor imposible, dije. Y era la verdad. Iba a pujar y pensé que quizá la partera se iba a subir a mi panza para ayudarme. Yo ya estaba preparada para pedirle que no lo hiciera, pero no fue necesario. Todos se quedaron mirando sin tocar. Pujé una vez cuando sentí venir la contracción, sentí la cabeza saliendo y a todos diciendo "si, si, si. Va muy bien". Traté de verla pero no me daba el ángulo, entonces cerré los ojos otra vez y la sentí a través de todo el canal de parto. Su cuerpo atravesándolo, su paso, su llegada. No pude contener el aire, y dije "la siento, la siento!!!".
Y salió. Lloró un poco, gritó y dejó de llorar. Entonces me asusté porque pensé que algo le pasaba. Le pasa algo? pregunté. No, no. Todo bien. Me dijeron en seguida.
Escuché la voz del médico que decía la hora de nacimiento. -Dos y cuarenta.
Todo había pasado muy rápido. Pasadas las doce de la noche llegamos a la clínica, a la una terminé de completar los papeles para la internación y a las dos y cuarenta nació Isabella.
Estiré los brazos para agarrarla, pero se la empezaron a llevar para un costado, así que me volví a asustar porque otra vez la bebé no lloraba. En realidad toda esa caminata era para apoyarla sobre mi pecho, no querían dármela en las manos quizá por seguridad.
Se me llenaron los ojos de lágrimas, de pronto la euforia y la alegría se sumaron a la exitación que sentía. Isabella lloraba desnudita sobre mi pecho y dejaba de llorar y volvía a arrancar el llanto. Con cada grito, yo me sentía aliviada porque sabía que todo había salido bien y no podía parar de llorar. La euforia me duró dos días en las que no pude dormir mas de quince minutos seguidos.
La miré, finalmente la conocí. Quería saborear ese momento justamente como lo había soñado.Era hermosa y rechonchita, tenía una cara redonda y unos ojos achinados muy lindos. Me sorprendieron sus rasgos que parecían orientales. Me hizo gracia pensar que no se parecía en nada a la cara que yo tenía en mi mente. No se parecía a Victoria recién nacida, ni a mi marido, ni a mi. Pero era una bebota hermosa. Al instante se la llevaron para hacerle todos los controles rutinarios, y en unos pocos minutos mi marido cumplió su promesa y la trajo de vuelta. "Ya es nuestra? Viene a la habitación con nosotros?" Le pregunté. Y me dijo que sí. Uno de los temores pre parto había sido justamente el miedo a que se la llevaran arbitrariamente a neonatología durante horas.
Allí nos separaron, lo mandaron a mi marido a cambiarse, y a nosotras nos llevaron en ascensor directo a la habitación.
Una vez los tres en la habitación me empezaron a limpiar, y me preguntaron si iba a amantar a la bebé. Les dije que si, y ahí nomas la prendí al pecho, aunque me costaba bastante moverla porque todavía tenía puesta la vía, además no me paraban de temblar las piernas. Me ofrecieron un té con galletitas. Nunca había tomado un té con tanto placer, estaba muerta de frío.
Esa primera vez que le di la teta, dejé que la tomara dos veces de cada lado. Recién terminó de tomar la segunda vez a las cinco de la mañana. Yo quería estar llena de leche, tener un montón y muy buena, que engorde Isabella, que se ponga fuerte. Todo el tiempo pensaba en el parto y en lo maravilloso que era todo eso que me estaba pasando. El nacimiento de Isabella fue de las experiencias mas gratificantes de mi vida. Cuando me transporto a ese instante y pienso en los detalles, creo que los volvería a vivir una y otra vez.
Eso es quizá lo mas gratificante. Creo que las mujeres crecemos y vivimos con miedo al parto y yo tuve el privilegio y la oportunidad de vivirlo de otra manera. En mi caso fue un camino y una búsqueda muy larga y por momento intensa en la que hubo idas y vueltas, en las que hablé con la mitad del planeta buscando opiniones y experiencias. Escuché hablar muchísimo sobre el parto respetado, y finalmente pude comprobar que es importantísimo sentirse cómodo y no violentado en ese momento. Aunque también me dí cuenta que parto respetado iba mas allá del concepto de elegir la posición para parir o respetar los tiempos fisiológicos del nacimiento (lo cual es muy importante), es también poder ponerse una misma en un rol protagónico y de poder al momento de parir. Creo que esto no tiene que ver con discutir las opciones médicas con el profesional, pero tenés que poder sentirte cómoda preguntando y planteando las inquietudes.Y también pienso que esto fue así para mí, pero otra mujer puede necesitar otras cosas.
Hoy puedo decir que volvería a tener un parto todos los días para volver a pasar por esta experiencia tan maravillosa que es traer un ser amado al mundo.

domingo, 9 de febrero de 2014

38 semanas y despertando

Hemos llegado al final de un camino muy largo y ahora comienza el final de esta historia. El final es traerte a casa sana y salva. Cuánto pensamos las mujeres en ese momento tan especial y temido, lleno de mitos, de terrores, de historias, de verdades y mentiras. Lleno de supuestos y misterios, de emociones y de recuerdos. A veces podemos sacar todas esas cosas y llenarlo de miedos, casi sin quererlo, sin poder elegir ser concientes de ello. A veces quisiera robarle unos minutos a ese futuro poco distante. Ese futuro con vos, en el que ya vamos a ser padres de nuevo y mi hija, hermana mayor. Solo unos segundos, vernos y sentirnos transformados como familia, como grupo y como individuos. Falta tan poco!!! Es un futuro tan poderoso y diferente y tan cercano que ya casi puedo tocarte...


viernes, 19 de octubre de 2012

Souvenir ecológico para cumpleaños

He aquí el tutorial sobre el souvenir que hicimos con Victoria para mandar a su jardín. Disfrutamos muchísimo hacerlo y cuando terminé de hacer las cuentas fue mas barato que el cotillón o cualquier otro souvenir. A mi los souvenir mucho no me gusta, para mí tiene que ser algo ÚTIL, y no un juntadero de tierra.

Este junta un poquito de tierra, pero es genial para los niños.
Materiales:
- Macetas pequeñas.
- Voligoma.
- Brillantinas de colores.
- Una plasticola de brillante y color.
- Tierra.
- Semillas de : Flores o pasto.

-Lo primero que hay que hacer es poner un poco de voligoma en circulitos por toda la maceta, o solo por el borde. Se pueden hacer de varias formas. Luego poner la brillantina en los lugares donde se puso la voligoma. Mientras yo l puse el pegamento Viki puso la brillantina. A mitad del proceso cambiamos.
-Después yo le escribí su nombre con la plasticola brillante.
-Esperamos que se seque mientras preparábamos las semillas. Como teníamos varios sobrecitos, mezclamos todas las marcas y lotes ¡Hay que ver la variedad de tamaños y formas que tienen las semillas! Luego las repartimos  en sobrecitos pequeños hechos con papel glacé, aunque se puede usar papel común.
- Pusimos la tierra adentro de la maceta y la tapamos con un plastico de cocina y una gomita, aunque también puede hacerse con un papel.
-Luego pusimos las macetas adentro de una bolsita de cumpleaños tradicional, aunque si tienen tiempo pueden hacerlas ustedes mismos.

Lo que aprendí haciendo esto es que tendría que haber puesto semillas de flores y también de pasto. El tema del pasto es que crece un poco mas rápido y es mas infalible que las flores.
También compré una bolsa de fertilizante y esa tierra la mezclé con tierra común.


Ahora solo cruzo los dedos para que crezcan!!!


Un día especial

El martes Viki festejó su cumple número cinco. No puedo creer que ya tenga una hija de cinco años, aunque ella me advirtió que de vez en cuando me va a dejar llamarla bebé, yo me doy cuenta que ya no lo es para nada. Disfruté cada segundo del día y me permití pedirme el día en el trabajo para no restringirme en compartir su cumple con ella.
La acompañé a natación y me quedé estupefacta con todo lo que nada. Como se desenvuelve en el agua sin miedo, como no está preocupada por llegar al borde, parece tener la seguridad de controlar el medio y tomarse el tiempo necesario para  sacar la cabecita fuera del agua para respirar cuantas veces necesite.
Descubrí que después de la clase se seca y se viste sola. Después la clase sigue con los profes en un gimnasio y yo pensaba que la vestían ellos ¿Alguien que por favor me explique porque yo todos los santos días la seco y la visto, si ella puede hacerlo sola? ¿Creeré que es cierto lo de bebé?
Después le cantaron el feliz cumple en el club.
Al jardín mandé un souvenir super original y lo hicimos con Vistoria, quedamos tan contentas con el resultado que seguramente haga un tutorial para el blog.

lunes, 15 de octubre de 2012

Casi cumpleaños

Hoy Viki se despertó con una semi sonrisa, y aún con sus ojos pegaditos me dijo "¡Y ahora mi cumpleaños es mañana!".
Hoy hace cinco años era feriado y yo todavía estaba embarazada de Viki ¡Cómo vuela el tiempo!

jueves, 27 de septiembre de 2012

Conversación

Esta es una conversación entre mami "progre" y su hija de 4 años:

Mami progre: Es bueno que comas frutas para que te cures prontito de la neumonía.
Niña: ¿Porqué ma?
Mami Progre: Porque tienen vitaminas.
Niña: ¡Sancor de bebés 3 tiene vitaminas!
Mami progre: (Enojada, pero sin mostrarlo) Todas las leches tienen vitaminas...
Niña: Pero sancor de bebés es para bebés...
Mami progre: En realidad Sancor de bebés es igual a todas las leches, pero la ponen en otro cartón con dibujitos y la cobran mas cara.
Niña: ??????

martes, 25 de septiembre de 2012

Todas tenemos un poquito de Roxi?

Me maté de risa mirando esta serie online. Y mas allá de las risas me encantó la serie porque no cae solo en el agotamiento femenino del que todas somos consientes, ni en lo que se corre, ni en como te cambia la vida ser madre. Me encanta porque es todo eso y mas, con un humor que cualquiera puede entender, aunque no sea madre.

La autocrítica y reírse de si mismo, es el mejor humor.
Hace poco una chica se volvió famosa por su blog "La loca de mierda", en el mismo relataba su espantoso estado de ánimo después de que un chico la dejara. Algo que le pasa a muchas chicas, ella lo transformó en humor, lo filmó y lo canalizó de la mejor manera. Dicen que uno se fortalece cuando aprende a sacar lo positivo de cada mala experiencia. Este es un buen ejemplo, porque decirlo en palabras es sencillo, pero ejemplificarlo, no lo es. 
Con Roxi, la inventiva popular pone en claro que el humor es un arma que ayuda a las personas a vivir mejor y sobreponerse a los cambios.

Y he aquí mi autocrítica. He descubierto algo terrible!!! Soy una madre progre :(:(:(
Creo que de 10 cosas que describen a la madre progre, unas 5 me tocarían.
Por ejemplo lo del colegio. Confieso que he pasado horas, tardes enteras de mi vida googleando colegios, opiniones, planes de estudio, leyendo experiencias de gente que no conozco. Y también confieso que he lidiado con la mochila de contradicciones:
Voy a mandar a la nena a una escuela pública, se terminó esta escuela super cara, con chicos de un solo estrato social y maestras que piden cosas raras. No... mejor que vaya a una simple escolaridad, porque así tiene tiempo para jugar, es lo que mas precisa un chico. O busca una waldorf... pero la waldorf siempre va a ser privada... Me voy a mirar este videíto "la educación prohibida" así termino mas confundida.
Con la maraña de cosas que tengo en la cabeza, podría llenar 8 páginas de blog sobre la educación que quisiera darle, y lo mas triste (y cierto) es que todas esas escuelas quedan lejos, tienen 7 años de espera y solo se consigue vacante con una palanca o acampando en la puerta.
No tienen idea la gigantesca ansiedad que me produce la elección de escuela.
Después esta ese otro tema, de no poder liberar a mi hija a que coma caramelos. No puedo soportar la idea de que se le hagan añicos los dientes con los dulces y las gaseosas ¿Es tan difícil aceptar que no quisiera verla sufrir en el odontólogo como yo lo hago?

Y otra cosa mas. No dejo que Viki se pinte, y encontré la excusa perfecta para ella: las pinturas pueden hacerle una alergia. Pobre, es parte la verdad, pero "la verdad" es que no me gusta ver a las nenas pintadas, porque no me gusta la sobreestimulación sexual que se le da a la nueva generación de NIÑAS, y parte porque teniendo una carita tan bonita como tiene no me gusta verla toda arruinada por el maquillaje. No tiene edad para pintarse, y lo cierto es que le queda horrible a todas las niñas.
Yo sé que es un juego, que la conecta con su género, que le gusta mucho jugar a eso. Perdón Viki porque todas las pinturas que te regalaron para tu cumple las tiré... Ya vas a tener muuuuuuchos años para maquillarte si es lo que querés, pero como te lo dije mil veces "Sos hermosa, y no necesitás ningun maquillaje".

Y en ese sentido viene pegadito el tema del programa de Cris Morena, que no va a ver hasta los 18 sin mis comentarios lascivos y mis aclaraciones sobre la delgadez extrema de los actores.
Quizá tenga que hacer un poco mas de terapia, y ella me tenga que insistir un poco mas, pero ahora con 4 años (aún) esta es mi postura oficial.

Hay mas cosas... quizá tenga que decir que de diez cosas... unas nueve me aplican...
Pobre Viki.

sábado, 8 de septiembre de 2012

El verdadero tamaño de un grano de azúcar

Es miércoles a la tarde mientras disfrutamos de una charla con Viki.  De pronto ella descubre en la mesa un granito de azúcar y lo levanta apretando con un dedo. Entonces detiene la charla (lo cual es poco frecuente en ella, siempre habla o canta y algo mas) y se lo queda mirando muy seria y pensativa.
- Mamiiiiiii.- me dice, cuando al fin parece haber llegado a una conclusión. Nunca me dice mami, solo a secas, siempre es mamiiiiiiiii.
- Si Viki, que pasa?- le digo.
- ¿Sabés que los cuadraditos de azúcar son en realidad gigantescos?
- ¿En serio?
- Si ¡Son enormes! Lo que pasa es que los humanos no nos damos cuenta porque nosotros somos gigantescos.

...

miércoles, 4 de julio de 2012

Teléfono vs mamá

Nunca pensé que el simple timbrar de un teléfono pudiera llegar a molestarme tanto. Esa fue una de las cosas mías que cambió con la maternidad. Ah! No esperen una entrada re- profunda, es simple y sencilla ¿Han notado que el teléfono siempre suena cuando el bebé se durmió? De pronto tenemos la oportunidad que esperamos toda la tarde para dormir, o mirar un rato de tele o bañarnos o estar con nuestra pareja ;-) y entonces suena el teléfono... y obviamente despierta al bebé.
Podría ser una corta encuesta (me llaman tres veces por semana por la maldita encuesta), o alguien para venderte algo, o pedirte dinero, o para hacerte un secuestro express, etc. Y en esos casos es cuanto mas molesta.
Mi madre se especializa en capturar esos momentos donde no es oportuno llamar, y timbra el teléfono exactamente tres veces, como para dejarte en mitad del camino chorreando y con la duda de quien habrá llamado.
Detesto quedarme con la duda de quien llamó.
Por ejemplo desde que nació mi hija ( y ya van a ser 5 años!!) mi madre llama religiosamente entre las 8 y las 10 de la noche.
Yo en ese horario estoy mas o menos así:

Y se lo he explicado varias veces.
Ma: yo entre las 8 y las 10, le doy de comer a la nena (a veces me doy el lujo de comer también), preparo la comida, preparo las cosas para el otro día, la baño, la acuesto y le leo un cuento (en general son como tres, porque siempre quiere otro). Todo eso en menos de dos horas. Pero no hay caso ella me llama y me quiere hacer hablar al teléfono media hora por lo menos. Yo con una mano tengo el teléfono y con el otro trato de hacer la comida, o ayudar a la nena a bañarse.

¿Acaso a ustedes les pasa lo mismo?

sábado, 19 de mayo de 2012

Parir

Hace varios años nadie sabía de que se trataba el parto respetado. Ahora un porcentaje importante de la población ha escuchado al menos una vez el término.
Para mi un parto respetado no es simplemente aquel en el que se respetan las desiciones de la mujer al respecto de lo que ella quiere para su parto. Para mi hay desiciones obstétricas que solo puede tomar un profesional. Sin embargo hoy hay muchos profesionales que lamenteblemente toman esas desiciones basados en sus conveniencias personales, sus ganas de irse a casa y su comodidad, y no en cuestiones médicas, y es ahí donde se vulneran los derechos de la mujer. En este sentido tengo esperanza que a partir de este momento en el que se habla de estas cuestiones y las mujeres comienzan a tener conciencia de sus derechos, ellos van a tener que cambiar. A medida que no tomemos como normales o apropiadas las frases y acciones de ciertos obstetras y enfermeras, es cuando los podamos poner en su lugar cuando se desubican. 
Lo que me parece importantísimo es que al tomar esas desiciones el obstetra no trate a la mujer como una enferma, o como niñita tonta que no entiende nada. Es muy común que los médicos, enfermeras y parteras tengan poca paciencia a la hora de dar explicaciones, o tratar correctamente a una mujer en estado de vulnerabilidad y seguramente preferirían que la mujer fuera ese maniquí inerte con el que hicieron las prácticas.
Entonces hacen todo lo posible para que la paciente (mujer embarazada) se tranforme en eso. Con anestesias o con frases poco felices que terminan atacando la confianza y la autoestima de la mujer en el estado FISIOLÓGICO del embarazo.
Hoy nos venimos a enterar que muchas de las prácticas dolorosas y/o avergonzantes que se llevan a cabo durante el parto sos innecesarias, y tienen como finalidad la comodidad del obstetra.
Les dejo un link de una página sin desperdicio: http://www.dandoaluz.org.ar/
A buena hora se habla de estas cosas.

miércoles, 25 de abril de 2012

Esencia

Supongamos que tengamos que hablar de nosotros mismos y decir como fue nuestra vida. Hablar de nuestros logros, progresos y fracasos. Ahora supongamos que otros tengan que hablar de nuestra vida.
Nuestra madre
un amigo
un enemigo
alguien que simula querernos cuando nos tiene enfrente
Nadie conocería nuestra verdadera esencia. Todos hablarían mas de sí mismos que de nosotros.
Ellos como madre, o amigo, o enemigo... Todos hablarían de ese pequeñísimo concepto que tienen viviendo en su cabeza de nuestra vida. Un yo fraccionado, el nosotros en su mente.
Pero nosotros no nos salvaríamos de ese concepto. Al hablar de nuestra persona tampoco hablaríamos de nuestra esencia. Camuflaríamos, nos engañaríamos y taparíamos peor que los otros. Después de todo ellos no tienen mucho que perder hablando de nosotros.
¿Será que esa persona que nos acompaña todos los días podría conocer quienes somos si trabaja lo suficiente para destapar nuestra esencia?

O los hijos, son esos a los que llenamos de palabras que despistan, pero nos conocen de memoria?
Si, han de ser los hijos los únicos seres de la tierra que conocen quienes somos. Porque se puede despistar a una mente vieja y empobrecida, pero no a una mente nueva. Un ser que habitó nueve meses en nosotros, y escuchó cuando gritábamos como galopaba el corazón, cuando llorábamos como se revolvía el estómago, o cuando reíamos y se agitaba la respiración.
Los vamos a despistar sobre quienes son ellos, con etiquetas como "malo" "bueno" "cayado" "tímido" "terremoto" e "hiperquinético", pero jamás sobre quienes somos nosotros.

martes, 20 de marzo de 2012

Una linda sorpresa en la literatura infantil


Adoro leerle a mi hija, pero juro que si volvía a leer una vez mas "Barbie y la magia de Pegaso" me iban a sangrar los ojos, o la mente.
Viki tiene muchos libros en su biblioteca, quizá en este momento numéricamente mas que yo. Tiene de todo, pero a los cuatro años siempre se topa primero con Barbie.
Los otros son libros comunes, muy lindos pero sinceramente ya me estaban aburriendo. Entonces me propuse ponerme en campaña y buscar algo que le interese a ella, pero que también me interese a mí, porque leer 800 veces lo mismo y en voz alta y que además sea malo se me hace difícil (¿A nadie mas le molesta leer en voz alta?).
Menuda tarea encontrar algo que me interese y pueda captar la atención de una niña de 4 años... sin embargo luego de varias internaciones en librerías durante horas lo encontré.
De chica me gustaban mucho las historias de terror de Elsa Bornemann, entonces comencé por allí. Sabiendo que mi hija es miedosa no se me ocurriría comprar un libro de terror, pero busqué dentro de la autora algo que haya escrito para los niños lo mas pequeños posibles.
Así me encontré con "Un elefante ocupa mucho espacio", un libro que en realidad es viejísimo (lo prohibieron durante la dictadura), pero los temas no han perdido vigencia. Nos encantó. Tanto que parte del viaje a Brasil lo hicimos leyendo este libro, lo llevamos a la playa y ahora es una opción mas a la hora de dormir. Los cuentos son cortitos, de dos o tres páginas, lo cuál es ideal para que los niños si son pequeños no pierdan atención. Además tiene un doble mensaje, uno para el padre que esta leyendo y otro para el niño. Gustan porque enganchan desde el principio, a veces con una idea loca desopilante y otra porque al final te deja pensando un "¿y porqué no?". Esto último creo que ha de ser fantástico para estimular las mentes aún no estancadas y no estructuradas de los niños, y hasta quita rigidez al adulto. Como cuando Gaspar se pone a caminar con las manos y los policías del pueblo se ocupan tanto de perseguirlo y cuestionarlo que dejan libre la ciudad para los ladrones, hasta que Gaspar pregunta ¿Acaso está prohibido caminar con las manos?". También habla de la justicia, o la injusticia, como cuando el Comesol comienza a cobrar por algo que debe ser gratuito como el sol. Este es un libro para pensar "en elefante", y no hay cuento que sea desperdicio. Me encanta leerlos en voz alta, y gesticular y charlar con ella un rato después de cada cuento, le explico algo si no comprendió bien, o algún significado de una palabra que no conocía.
Es francamente una sorpresa grata saber que la literatura infantil puede ser un mundo tan apasionante. Si se necesita talento para escribir, creo que se necesita el triple de talento para escribir para niños, y Elsa Bornemann tiene el talento para interesar a niños y atrapar a adultos al mismo tiempo. Tan cerca del día de la memoria, no puedo dejar de pensar en las personas que se llevó la dictadura, y en las cosas que se quería llevar (como los libros de esta autora) y que afortunadamente no se llevó.
Se los recomiendo, porque después de todo, para pensar en elefante, hay que leer en elefante ;-)

domingo, 8 de enero de 2012

Inaugurando año 2012 en blog


Este 2011 descubrí que estaba mas lejos del hogar de lo que yo pensaba ¿Y por qué? Por miedo, diría por terror, de perder algo, de que algo cambie. Hay animales que cuando van a ser cazados se quedan quietos, muy quietos y apenas si respiran. Pues este año fue asi en muchos momentos, el miedo me paralizó y la corriente me alejó de mi misma. Cuando los animales tienen miedo también se ocultan, tratan de camuflarse con el paisaje y literalmente desaparecen. El conflicto aparece cuando a pesar de ocultarse y quedarse quieta, una descubre que esa no es su naturaleza de ninguna forma. Mi naturaleza no es no cambiar, que aunque los cambios duelan, una madre loba sabe cuando dar muerte a un cachorro mortalmente herido. También descubrí que para tener relaciones humanas sanas es necesario poner límites, y que para poder ponerlos uno tiene que estar bien emocionalmente, y no tener miedo de perder. Y finalmente, que para estar bien con uno mismo uno debe haber tenido adultos alrededor que te hagan sentir segura y amada.
Es en esos momentos que uno se replantea como es como padre. Cuanto gana en realidad y cuanto pierde en la educación de sus hijos en momentos clave de su crianza. Y te das cuenta que no te importa que tu hija sea un robotito hiper educado, que haga todo lo "socialmente correcto" a costa de su salud mental y emocional. Prefiero que sea un poco menos "educada" y centrarme en como es como persona, inculcarle valores, respeto mas que miedo, que sea una persona feliz.

Si es cierto que jamás me gustaron los chicos maleducados, contestadores, pero creo que eso viene solo, y mas que llenarlos de palabras hay que darles un buen ejemplo. Y obvio que le pongo límites, pero mas que en la cantidad, me centro en el como y que sea con respeto.
Porque después de todo si es feliz, va a tener todo el resto de lo que es verdaderamente importante.

Quizá, solo quizá, porque TENÍA que escribir una entrada para empezar el 2012 o terminar el 2011, es que demoré tanto en volver al blog. Necesitaba escribir un balance del 2011, y luego escribí algo como “me niego a hacer la típica entrada del balance de fin de año”… pero no salió nada y ahí quedó.
No puedo ni revelarme, ja!

Q1ue este 2012, son de la sabiduría que necesitamos.

domingo, 16 de octubre de 2011

Ella

Hoy, hace cuatro años viniste a mi vida.
Viniste para romper con todo lo que era como persona, y a construir a alguien nuevo como mujer, como hija como esposa.
Todo se ve diferente con ojos de madre.
Nacía de nuevo cuando tenía tu cuerpito desnudo entre mis brazos, cuando te miraba por primera vez, cuando te consolaba porque al dar tu respiro ya ganaste la primer batalla de tu vida.
Gracias Victoria. Espero que hayas tenido un hermoso cumple.
Mamá.

lunes, 20 de junio de 2011

Los niños hacen lo que ven

Una buena publicidad que quería tener por aquí. No vale llenarlos de palabras diciéndoles lo que está bien o esta mal, ellos no escuchan no entienden, lo que verdaderamente se hace carne es lo que les entra por los ojos todos los días.
El ser humano es capaz de resistir y sobrellevar muchas situaciones adversas... quizá algunos necesiten ayuda, otros terapia, otros hayan sido dotados de una capacidad de auto-mejoramiento innatos, y otros van a padecer a sus padres toda su vida. Porque los padres se llevan adentro para siempre, aunque mueran o ya no estés pueden ser esa voz que te dice "si podés" o "no servís para nada", "creo en vos, te quiero" o "sos un vago inútil, asi nadie te va a querer"...
Por eso somos muy importantes en la vida de nuestros hijos.

Les dejo un texto también que copié del blog de Mariana:
LOS HIJOS NO TE ESCUCHAN, TE OBSERVAN...‏

Cuando pensabas que no te veía, te ví pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.
Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo hablar y en quien confiar.
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.
Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.
Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.
Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, ví lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.
Cuando pensabas que no te veía, ví que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.
Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, te ví y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que ví, cuando pensabas que no te veía!

"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN...TE OBSERVAN TODO EL DIA".

Madre Teresa de Calcuta


sábado, 21 de mayo de 2011

Victoria

Mientras me empacho un poco de blogs que hace mucho no leía, ella juega a escasos metros con sus juguetes preferidos. Pone caras, los hace comer cosas raras, los hace volar, canta. Me encanta llamar del trabajo a casa y escuchar de fondo su alegría. Ahora tararea canciones que inventa sobre la marcha, y tiene unas letras graciosas, ingeniosas e incomprensibles por momentos. Victoria se lleva muy bien con el lenguaje, entiende todo y se hace entender. En sus juegos se nota su mundo interno: rico y lleno de imaginación.
Cuando me siento de a ratos a jugar con ella me entero de sus cosas diarias. Me entero que su seño es una divina, y al parecer es bastante accesible con la creatividad de los chicos. Ayer jugábamos a que ella era la seño, y yo las alumnas. Todas teníamos que pintar un elefante, de pronto una pintaba un elefante y una sirena y la respuesta de la seño era "está todo bien, te salió hermoso", parece Paz comprende que los niños tienen tres años. También me enteré que hay un nene en el jardín que le dice que Victoria es varón, y la verdad que lo quiero agarrar del cuello y acogotarlo, pero me repito "son cosas de chicos, no te metas". Simplemente le digo que no haga lo mismo que no está bien burlarse de los otros y que se ría de tremenda estupidez, porque Viki es una nena muy hermosa y única, con el pelo muy cortito si, pero en unos años van a matar por tener el pelo de seda que ella tiene. Quizá el nene está tratando de entender la diferencia entre nenas y nenes, y aún no ha dado en la tecla, debe pensar que tiene relación con el largo del pelo...
Ahora juega con un dinosaurio volador, de dientes filosos y corre matándose de risa por toda la casa, da saltitos y dice "el vecino de abajo va a ser feliz mami" (no entiende ironías), entonces le digo que no salte que vamos un rato a pasear. El día en Buenos Aires está hermoso, de pronto se fueron las nubes y salió el sol.
Solamente quisiera protegerla de todas las cosas, porque tanta felicidad es terriblemente frágil.

viernes, 21 de enero de 2011

Sueños que abren preguntas

Anoche tuve un sueño que ya me lleva todo el día pensando en eso.
Estaba en Primera Junta con mi hija. Primera Junta es un lugar con muchas personas y sobre todo autos y colectivos. Por Rivadavia los autos doblan sin importarles los peatones que cruzan, y es en general la ley de la selva el que tiene menos miedo de morir o es mas grande pasa primero.
Les cuento esto para que comprendan el sueño. Mi hija me decía que iba a pasear con su carrito por el barrio, iba a dar una vuelta, y yo le decía que sí!!! Entonces ella lo primero que hacía era comenzar a cruzar Rivadavia con su carrito de compras, muy inocentemente y con una sonrisa tranquila… Y entonces yo pensaba todas las cosas que podían pasarle en esa vueltota que pensaba darse por el barrio. Ya la veía cruzando y un auto le frenaba a pocos centímetros. Ella no escarmentaba, seguía tranquila cruzando hasta que un auto la tocaba y ella caía al piso y se levantaba. Ahí yo empezaba a llamarla y decirle “Victoria! Victoria! Volvé!!” pensando que en verdad podía acompañarla a dar esa vuelta que quería dar y que no quería que nada le pasara.
Y ahí se me cortó el sueño.
Un espanto, aclaración: Viki tiene en este momento tres años y obviamente no la dejaría ir sola a ningún lugar donde la pueda llegar a perder de vista.

Al menos en mí persona siempre está este tire y afloje entre dejarla y no dejarla, en preguntarme cuanto es cuidado y cuanto asfixia. En mi sueño la falta de cuidado aparece exagerada, pero por eso me encantan los sueños, te dicen ¡¡Cuidado!! Replanteate las cosas.
Me da miedo que se sienta descuidada, pero por otro lado me pregunto como lograr que se cuide ella misma. Un segundo que uno mira para otro lado y puede pasar cualquier cosa con un chico, que cruce la calle, que trague algo de un embase. Es necesario que aprenda a identificar los peligros, pero tampoco hay que llenarle de miedos, como prediciendo todas las cosas malas que pueden suceder y entonces el chico vive inseguro y asustado, y tampoco es vida.

¿Y ustedes como se sienten con respecto a esto?
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