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viernes, 10 de diciembre de 2010

De Fiestas y nudos en el estómago

En todas las familias para estas épocas hay y hubo problemas para las fiestas. Yo eso lo detesto, porque soy de esas personas que adoran las fiestas, y a pesar de todas las que me han pasado durante ellas, las sigo adorando.
Quizá es el comienzo del calor mas fuerte y la posibilidad de meterme al agua, o los días feriados bien seguidos. De algún lado me ha quedado el reflejo condicional de amar las fiestas. Durante diez años, la llegada de diciembre significaba también que había terminado de rendir. Este año es mas o menos igual, porque mañana rindo inglés (Yes! And I am here writing in spanish).
De chica detestaba las peleas familiares por el trabajo que llevan las fiestas. Particularmente esa idea de comer hasta reventar, hasta sentirse mal, y hasta tener permiso para eso, no me gusta. Pero al parecer uno tiene "permiso social" para arruinarse la salud... o al menos eso utiliza Hepatalgina en sus campañas: Un clásico del 25: Hepatalgina.
Pasaría las fiestas comiendo sandwich de miga o un plato de fideos, es EXACTAMENTE lo mismo para mí, pero lo que siempre querría es pasarla con la gente que quiero.
De chica no entendía que corno tenía que ver la ensalada rusa, con que hayan quedado todos peleados y hasta llorando en unas fiestas. Ahora lo pienso de grande y digo ¿Es necesario pasarse un mes cocinando y odiando al resto de la familia por lo que hacen o dejan de hacer.
En las fiestas siempre está la que no hace nada:dícese aquella a la que le sacan el cuero durante todo el mes porque no va a laburar como una perra para que morfen todos como osos antes de hibernar.
Acá en Buenos Aires para colmo hacen 32°C a la sombra un calor terrible, y por alguna cuestión de ascendencia o descendencia norteña, comemos como en julio.
Yo este 2010, me sumo a la cruzada: Para que Hepatalgina no sea un clásico de los 25!!

1 comentario:

  1. entiendo tu pesar Carolina. Yo hace ya algunos años que no "obedezco" mandatos familiares. Elijo ir donde sé que voy a estar bien y siempre con gente con la que quiero estar. Con respecto a la comida, nosotros comemos más o menos lo mismo que los domingos, algún asadito simple y tal vez helado de postre...no entiendo eso de comerse un lechón y atrás medio pan dulce (jaja...es por exagerar, no digo que todos hagan eso). Ahora sólo hago lo que me hace sentir bien y lo que le hace bien a mi familia, y por suerte a nadie la ha molestado ;-)
    Besos!

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