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domingo, 25 de noviembre de 2012

Gráfico de la autoestima según el género

 
                                                         Hombres                              Mujeres
 
 
Luego de escuchar y leer algunas anécdotas he armado un gráfico sencillo que muestra la progresión de la autoestima según el género.
 
A la izquierda se vería la autoestima masculina actual, tendiendo al infinito. Y a la derecha veríamos la autoestima femenina, tendiendo a 0.
¿Conclusiones?
¿Razones?

viernes, 23 de noviembre de 2012

Algunos dolores...

Duran para siempre.
Toda la vida pensé que el tiempo cura las heridas. Sin embargo hoy me doy cuenta que "el tiempo cura las heridas", es solo una frase hecha.
Puede ser que algunas cosas pasen con el tiempo, pero a veces por mas tiempo que pase, y por mas cosas bellas que sucedan en la vida, hay dolores que permanecen intactos en algún lugar. Solo esperan una palabra, un recuerdo para salir igual de intensos como si nada hubiese pasado en el medio.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Revelaciones

Todos tenemos dentro dos animales: Una fiera salvaje que quiere destruir, romper, matar y un animal pacífico, mansito, lleno de amor para dar. El secreto de la vida es descubrir a cuál de los dos tenemos que alimentar, y a cuál tenemos que dejar dormir.

Luego de que mi mamá tuviera aquel episodio del dolor en el pecho, que conté aquí, le agarró una especie de "debo confesar todo por si acaso...". Creo que fue eso, y entonces me contó detalles desconocidos sobre su vida anterior a ser madre. Todavía estoy procesando como me voy a tomar ciertas cosas que me contó. En realidad sé que no es algo que pueda decidir o controlar y sé que la mayoría de la procesión va por dentro.
Mi primer impulso fue salir corriendo a destruir a todos y todo. Pensé en escribir una carta delatora, que pusiera en evidencia lo que hay enterrado hace años. Me saltaron muchas fichas sobre algunas peleas, algunos dichos, algunos reproches y distancias.
Lloré un poco, y grité mucho por dentro. Soñé, y seguí con bronca. La semana pasada me quejé de la hipocresía que tienen algunos, pero también caí en la cuenta de que es muy difícil hoy en día hablar de ciertas cosas que la sociedad aún apadrina como normales, y me imagino que hace 30 años lo era aún más.
Busqué a quién creí verdaderamente culpable, en dos minutos gracias a google tenía foto y detalle. Pero ahí lo dejé colgado. Y después hice lo que muchos hacen en internet, simplemente entré a a escribir mi opinión en un foro luchando por mi causa perdida, a la que aún le faltan otros 30 años de evolución.
Cada cual reacciona como le sale. Luego de todo esto quedé AGOTADA, en este momento creo que luego de la catarsis la fiera salvaje se ha quedado dormida.

martes, 6 de noviembre de 2012

Recuerda tus raíces

Algunas pocas veces en la vida se ensamblan todas las piezas, todas las conversaciones escuchadas a medias en la infancia, los silencios y las miradas, con aquel "que se yo". Eso que se intuye, eso que uno presupone resulta ser la cabeza del iceberg de una historia mucho mas profunda y oscura. En este caso, quizá mis raíces.

Maldita mi intuición ¿Porque siempre tengo razón de las cosas? Porque esos "quizá" "para mí que", siempre terminan siendo un "fue así". No quiero que sea nada mas como supuse que era o como intuía.
Una mala historia de la que nunca quise forzar a nadie a contar, pero que por alguna razón yo siempre supe demasiado ¿Como lo sabía? No lo sé. Ahora entiendo porque estaba tan peleada con eso. Y el porque algunos odios que tenía adentro, porque algunas cosas me hacían indignar mucho mas que otras, porque flameo ciertas banderas.

Hace poco hice las pases, y descubrí que si todo aquello fue muy oscuro, hubo una luz que me sacó a flote y no permitió que permaneciera allí. Y esa luz fue sin duda alguna mi mamá. Una persona en verdad con fuerza para sacar todo adelante, para que le hicieran las peores cosas y aún  así tuviera la entereza de defendernos siempre. Una mujer que se peleó con las normas de la época, con el silencio que todos le obligaban a poner para seguir con sus vidas normales y con la hipocresía de todos. Y cuando todos tomaron el camino mas fácil y siguieron con sus vidas como si nada hubiese pasado, ella tomó el más difícil e hizo lo correcto.
¡Gracias mamá!
Ojalá muchas hijas puedan decir lo mismo de sus madres.

viernes, 26 de octubre de 2012

Un flor de susto

Si yo tuviese una madre normal, simplemente me hubiese llamado de una guardia diciendome "Caro, puedo tener un infarto, me dieron las enzimas altas y tengo dolor en el pecho, estoy en...." Pero no la tengo, ya lo asumí hace años, aunque a veces me de bronca. Por esto mismo la conversación fue muy diferente, ella me llamó diciendo "Caro ¿Donde estabas te llamé toda la tarde? Tenía dolor en el pecho y las enzimas cardiacas altas, me querían internar y me fui de la guardia. Tuve que firmar un papel que decía que me habían informado que podía morir de un infarto, perder capacidad en el corazón, o, etc, etc". Como dentro de todo soy un poco normal, le exigí que volviera de inmediato a lo que me dijo que no. Después de una discusión de 20 minutos por teléfono sumamente angustiosa en la que le imploré que volviera, me dijo que la pasara a buscar para llevarla a la casa. Como soy muy mala hija, la llevé al hospital, en medio de una fuerte discusión.
Entré en el hospital exigiendo que la atendieran ya mismo, ya que por dolor en el pecho no hay que hacer fila, ni sacar número (y además tenía miedo de que se me fuera corriendo). Y la ingresaron. Ojalá hubiese terminado allí, los médicos la dejaron ir con la condición de que fuera a su cardiólogo al otro día. Eso es lo que ella dijo, ya que yo no pude hablar con el médico, porque ella estaba en un sector solo para pacientes, y los médicos se iban constantemente.
Al otro día siguió la odisea. Ella seguía con el dolor en el pecho y una tozudez del tamaño de una casa. Quería trabajar, no quería ir al médico, no quería que yo le hable de ir al médico. A mi hermana casi la mato, se puso de su lado diciendo que "respete su voluntad, que no sea infantil, y que teníamos que negociar, que podíamos esperar unas horas". Yo estaba desesperada, la miraba pensando de que parte del cuerpo iba a ser mas simple arrastrarla hasta un taxi y me daba ganas de matarlas a las dos. Le expliqué que estábamos perdiendo tiempo valioso, que su calidad de vida podía estar disminuyendo segundo a segundo, hasta su médica habló conmigo y me dijo "hacé algo para convencerla y llevarla, yo sé que es difícil pero el corazón está sufriendo". Pero ningún argumento sirvió, estaba endemoniada, y hasta en un momento que traté de llamar a un médico a domicilio (iba a ser una ambulancia, pero ella no lo sabía), me corrió por toda la casa para sacarme el teléfono. "Vos me hacés doler el pecho", me decía.
Yo recordaba el tema de "el respeto al paciente". Cual es el punto en el que el paciente no está en condiciones de decidir y evaluar realmente lo que le puede pasar, y se ponen tozudos y duros como una roca. También me acordé de ese caso del testigo de Jehová que había firmado un papel para negarse a recibir transfusiones de sangre. La impotencia que sentía la familia, la entendí perfectamente. Ella argumentaba que el hospital le iba a hacer peor que quedarse en la casa, que en su casa estaba tranquila y no quería que la internen.
En un período de su vida ella estuvo muy mal, y la internaron dos meses por una hepatitis autoinmune, la vieron algunos médicos con demasiado ego quizá y fue uno de los momentos mas duros de nuestra vida. Fue largo y muy difícil, nosotras éramos chicas, mi mamá tenía mi edad.
Accedió a ir a su cardiólogo a la una y media. Yo no veía la hora que pasara, miraba segundo a segundo el tiempo, sabiendo que todo ese tiempo podía ser la diferencia. Pensé mucho en Viki, que adora a mi mamá. La noche anterior se le prendió de la pierna y no quería dejarla ir ni un solo momento. Tuvimos que explicarle que había partes que no eran para niños porque quería pasar a la sala de observación con ella. Pensé que le iba a decir si a mi mamá le pasaba algo. Me sentí enojada, y pensé que era una egoísta por no pensar en nada de eso.
Después de tres horas larguísimas salimos para el consultorio del médico, que llegó media hora tarde (otra larga media hora). A escondidas de mi mamá y mi hermana, hablé con la secretaria y le expliqué la situación para que le avisara al médico como venía la mano.
Cuando llegó estuvo fantástico. La revisó, le habló de igual a igual, sin mostrar que estaba imponiendo algo, pero la mandó urgente a internar porque decía que el electrocardiograma había cambiado y eso era otra señal de alarma. Obvio que fue todo el camino puteando, diciendo que todo era por mi culpa iban a internarla por una simple contractura de nada, que a ella le hacían mal las internaciones. Mi marido manejaba, pero creo que se la quería comer viva, igual que yo.
Finalmente llegamos al hospital, otra vez corrí a explicarle a un médico la situación y la metieron de urgencia. Así pasaron horas, larguísimas en las que la vieron muchos médicos. A uno lo escuchamos hablar de infarto, se acercó al mostrador de entrada y le dijo a la secretaria "ingresala con prioridad que es un infarto". Hasta que pude hablar con el cardiólogo que me dijo que no era un infarto, que las enzimas habían bajado, que a veces aumentaban por causas desconocidas, que había tenido una pericarditis, que el dolor era muy atípico y debían seguir investigando aunque de manera ambulatoria.
Así que la llevamos a su casa, me recriminó un poco por los pinchazos y el mal rato. Pero me di cuenta que lo hizo de la boca para afuera, por sus adentros yo creo que estaba muy asustada, con muchos miedos y no podía soportar la idea de estar enferma otra vez, de internarse y al menos era bueno que la decisión fuera mía.
 Fue un revoltijo importante estos últimos dos días. Estoy agotada, estuve muy angustiada y por momentos me pongo triste y a llorar, quizá porque sé que mamá no está bien de salud. No tenía un infarto, pero no está bien. Su diabetes esta descontrolada, el riñón no está funcionando muy bien y el corazón algo tiene. Por otro lado me preocupa mucho su tosudez y pensar que voy a tener que lidiar con estas cosas en el futuro. Yo también quisiera tener mamá para rato.
Esto me hace pensar en esta frase, aunque menos creyente, porque no creo en Dios:
Señor, concédenos la serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar
 Valor, para cambiar las que si podemos cambiar
Y sabiduría para discernir entre ambas.

 Ayer me tarareaba un poco esta canción:

martes, 23 de octubre de 2012

Tiempo tirano

Entré en crisis total por culpa de la velocidad que tiene el tiempo. El desencadenante fue el cumpleaños de Victoria. No puedo creer que ya tenga cinco años y que haya pasado tanto tiempo. Cuando ni lo mencione va a tener seis ¡¡En cualquier momento va a tener seis!!
Será que me asusta envejecer sin hacer las cosas que quiero. Nunca me dio miedo que pase el tiempo mientras con ese tiempo fuera haciendo cosas que quiero, pero me molesta el estancamiento que siento.
El sábado me agarró una crisis a la noche cuando me di cuenta que no había hecho absolutamente nada en todo el día, y de pronto me di cuenta que al siguiente pestañar iba a ser lunes otra vez.
Esperen a que vea la primer bola de navidad...

El otro día escuché que el gran problema es que el cuerpo está aquí y ahora pero la mente nunca está quieta aquí y ahora. Eso es lo que me pasa, me preocupa mucho el futuro, no quiero ni preguntarme como estaré en 10 años porque me agarra una angustia que ni les cuento. Siento mucho miedo de perder a la gente que quiero, siento mucho miedo a la soledad, siento mucho miedo a lo que tiene preparado el destino para mi. No quiero despertarme en diez años y pensar "diez años atrás hice todo mal con esto, no cambié aquello, no me di cuenta de esto otro y ahora estoy así". Hay una voz de adentro que me dice "es ahora, es ahora!".
Esto me lleva a pensar si la advertencia me dice "es ahora el tiempo de cambiar" o "es ahora el tiempo de vivir, no pienses en mañana".
¿Será la época del año?

viernes, 19 de octubre de 2012

Souvenir ecológico para cumpleaños

He aquí el tutorial sobre el souvenir que hicimos con Victoria para mandar a su jardín. Disfrutamos muchísimo hacerlo y cuando terminé de hacer las cuentas fue mas barato que el cotillón o cualquier otro souvenir. A mi los souvenir mucho no me gusta, para mí tiene que ser algo ÚTIL, y no un juntadero de tierra.

Este junta un poquito de tierra, pero es genial para los niños.
Materiales:
- Macetas pequeñas.
- Voligoma.
- Brillantinas de colores.
- Una plasticola de brillante y color.
- Tierra.
- Semillas de : Flores o pasto.

-Lo primero que hay que hacer es poner un poco de voligoma en circulitos por toda la maceta, o solo por el borde. Se pueden hacer de varias formas. Luego poner la brillantina en los lugares donde se puso la voligoma. Mientras yo l puse el pegamento Viki puso la brillantina. A mitad del proceso cambiamos.
-Después yo le escribí su nombre con la plasticola brillante.
-Esperamos que se seque mientras preparábamos las semillas. Como teníamos varios sobrecitos, mezclamos todas las marcas y lotes ¡Hay que ver la variedad de tamaños y formas que tienen las semillas! Luego las repartimos  en sobrecitos pequeños hechos con papel glacé, aunque se puede usar papel común.
- Pusimos la tierra adentro de la maceta y la tapamos con un plastico de cocina y una gomita, aunque también puede hacerse con un papel.
-Luego pusimos las macetas adentro de una bolsita de cumpleaños tradicional, aunque si tienen tiempo pueden hacerlas ustedes mismos.

Lo que aprendí haciendo esto es que tendría que haber puesto semillas de flores y también de pasto. El tema del pasto es que crece un poco mas rápido y es mas infalible que las flores.
También compré una bolsa de fertilizante y esa tierra la mezclé con tierra común.


Ahora solo cruzo los dedos para que crezcan!!!


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