¡Gracias por estar acá!

jueves, 20 de julio de 2023

Todo normal por acá

 Anoche tuve una pesadilla horrible con el gato. Hace casi 4 años tenemos gato y mis hijas me cargan con que la relación que tengo con él es tóxica. Sucede que el gato me muerde y rasguña bastante a menudo y yo lo sigo queriendo y cuidando. Aunque obvio que no me gusta que haga eso, y me gustaría que fuera menos traicionero, y cariñoso como otros gatos, también reconozco que es un animal. Un animal con un comportamiento incomprensible para mi, pero de alguna manera acepto que es un animal.

Me desperté toda adolorida y hecha un bollito de llorar en el sueño.

En él, estaba el gato en un pasillo de un piso alto, y se subía a la baranda, de alguna manera yo lo espantaba y el gato perdía el equilibrio en la baranda. Se sostenía unos segundos y luego caía como en cámara lenta. Caía girando el eje de su cuerpo y golpeaba contra las barandas de los pisos de abajo varias veces por el costado, hasta que llegaba a caer en la escalera de unos pisos mas abajo.

Yo corría a buscarlo, y por alguna razón sabía exactamente la fecha en la que esto pasaba 31 de abril

¿y porque sabía?

Porque en ese momento aparecía una amiga mia que no veo hace muchos años, y que yo abrazaba y le decía ¿Por estos días no es tu cumpleaños? Y ella me miraba como "vos siempre esa colgada de los cumpleaños" ¿Es hoy? le decía. Y después le pedía disculpas porque iba a rescatar al gato, y me iba.

Ni sé como llevaba al gato en una mantita cubierto y llegábamos con mi hija menor al veterinario.

Pero no se podía pasar, porque había una fiesta y todos estaban bailando, y yo desesperada con el gato, que aún vivía, pero no me dejaban pasar.

En el camino el gato vomitaba algo que había comido que parecía salmón, aunque nunca come salmón, ni nada diferente de su alimento balanceado, porque cada vez que le he dado algo diferente me arriesgo a que se descomponga.

Lo apoyaba en un almohadón, y unos mozos nos traían un helado del catering, y el gato caminaba a chupar el helado.

Porque antes muerto que hambriento.

Y yo pensaba, quizá lo dejo porque es lo ultimo que va a comer.

Lograba llevarlo llorando hasta una ventanilla de la veterinaria y le explicaba que era urgente, que mi gato se moría. Juro que me dolía el cuerpo de llorar.

Y cuando lo miraba al gato, era como pedacitos de helado con forma de gato, pero de alguna forma sabía que era el gato.

Y la chica de la ventanilla de la veterinaria e preguntaba ¿Está vivo todavía?

Y yo le decía ¡por supuesto que está vivo! es que le saqué la piel.

Bueno... como verán todo muy normal en el mundo onírico. Un gato que se cae, agoniza, le saco la piel, hay una fiesta en la veterinaria, y 31 de abril. Si no hago algo con esto como jugarlo en la lotería no sé que haría ¿Llevarlo a anlálisis? Eso lo haría aburrido.

sábado, 15 de julio de 2023

Nuevas oportunidades creativas

En este día de julio del 2023 estoy particularmente contenta. Me tomé unos días (4) de vacaciones y hoy volví a trabajar. Un viernes para acomodar la casilla de emails y atender temas urgentes del trabajo, pero lo que me gustó es tomarme unos días para seguir con mi proyecto de escritura. Desde marzo volví a esto que siempre me gustó hacer y estaba tan trabado y olvidado. Me doy cuenta que me hace bien en algún punto tener momentos para escribir, y hacerlo desde la fluidez y no el "genio literario". Es mas terapéutico. La idea comenzó a ser escribir lo que saliera, escribir para escribir para expresar, para plasmar una idea, y no para que sea "genial" "espectacular" o el "libro del año". Ahora escribo para mi, porque me hace bien y no para producir ningún efecto en nada.

Siempre me pasó con la escritura que sentía que se me ocurría una muy buena idea, y con los días, esa idea me empezaba a sonar mala, pésima, hasta horrible y ridícula, y ahí moría para siempre. Sin embargo, en marzo empecé un curso con Kari Wain, por una publicación que me apareció en instagram. Todavía pienso que alguno de mis contactos me la recomendó, pero no logro detectar quién. Quizá fue el algoritmo de instagram. Y me doy cuenta que esto es lo que venía necesitado, algo que haga fluir la idea en la pantalla de la compu (o el papel), y dejar salir de mi cabeza las partes geniales de la historia, sin importar si tropiezo con cosas tontas o una redacción horrible, porque después va a haber tiempo para corregir, para usar otras técnicas de corrección. No juzgar un texto que aún no está escrito me permite sacar las partes buenas de mi cabeza. Ayer escribí: No debo juzgar un texto que aún no nació.

Otra cosa que me doy cuenta es que no es lo mismo narrar una idea que tenerla trabada en la cabeza. Escribo con la idea de que las primeras oraciones deben ser una entrada en calor, una preparación, y luego sale lo bueno y volvemos para corregir lo que no está tan bueno. Estoy feliz, es la primera vez que fluye y no para de fluir, y al escribir se me ocurren cosas mejores, únicas, y que cada vez me gustan mas.

Me pasaba cuando escribía que a veces era solo una oración, la borraba, la volvía a escribir y no iba para ningún lado. Ahora, que estoy sacando una historia de mi cabeza, me empecé a enamorar de mis personajes, a angustiar por sus conflictos, a tratar de entender sus motivaciones, es realmente hermoso el proceso que no sucede hasta que uno comienza y sigue, y sigue.

No sé en que va a terminar, por ahora en que me hace bien y me tiene contenta y escribiendo. Luego veremos que sucede, veremos si mi libro ve algún día la luz.

Aprovechen los cursos de Kari, pueden empezar por un curso gratuito y después ir viendo. Vale la pena.

lunes, 10 de julio de 2023

Ser feliz era esto

 

Mi compañera de running y trial, Paula me recomendó un libro en estos días, también me lo prestó. Durante nuestro viaje a Ushuaia descubrimos que además del gusto por correr compartíamos la pasión por la lectura. Cuando fuimos a entrenar el miércoles  en una vuelta a la pista me dijo que se había acordado de traerme el libro. Y ya lo terminé en tan pocos días.
Es un libro hermoso y simple como me prometió. Me encantó la narrativa, sin complicaciones a la hora de elegir palabras y tratar de trasmitir experiencias e imágenes visuales, pero sobre todo sentimientos complejos. Me parece que Eduardo Sacheri es como el Federer de la literatura, uno lo lee y parece que escribir es muy fácil porque en todo el libro no hay ni una palabra complicada, pero puede trasmitir sin problemas un par de personalidades complejas, una historia que puede ser verdadera tranquilamente.
Lo que me fue haciendo ruido es un poco la historia de Fabiana, medio cliché de mina mala, madrastra manipuladora del pobre tipo al que hace infeliz. Pero después me acordé de un par de minas que son un poco así, de hacerse las buenas con las hijas y después armar quilombos porque no las aguantan. En el caso de Fabiana, hay que decir que cuando ella se puso con el tipo no sabía que tenía una hija. Que de hecho, la hija la tuvo cuando estaba con ella, aunque medio habían cortado. Y aún así Fabiana trata de acomodar su vida, aún cuando ni trata de ser madrastra, porque todo lo que decía Fabiana sobre Sofía se lo contradecía, ya sea cuando sugirió las clases particulares por ejemplo.
En cambio, las minas que conozco que son así de malas con los tipos que tienen hijas, ya sabían que eso era así cuando se pusieron a salir con sus parejas. Ya sabían que venía el combo hombre-hija, y en ese caso no tienen ningún derecho de molestar ni protestar y mucho menos ser yegua con las hijas.
Igual no voy a defender a Fabiana pero me encantó el libro y la recomendación de mi amiga, espero que el miércoles se acuerde de traerme la siguiente recomendación. Me recomendó libros de Hernán Casciari, me dijo que ella y el marido lo aman así que tengo grandes expectativas, y ya estoy cruzando los dedos para que el miércoles se acuerde.

sábado, 8 de julio de 2023

Miedos

Me desperté con los músculos estrechos y adoloridos de abrazarme a mi misma toda la noche. Ahora pienso que nunca tuve miedo a la soledad, la soledad no duele. A lo que en realidad siempre le tuve miedo fue al abandono, al alejamiento a sentirme desilusionada, menos y apartada.

A la soledad no.

sábado, 17 de junio de 2023

Un viaje a Stravagantia


Cuando con Viki descubrimos a Laura Gallego, hicimos un alto consumo de todos sus libros e historias. Creo que en un año leí cerca de 12 o 13 libros de la autora. Nos encantaban y los devoramos. Obviamente Viki leyó mas que yo. Para mi, Guardianes de la Ciudadela, es la mejor trilogía, la cumbre de su carrera. Me pareció que había tocado su techo. Es una autora que todos los años saca un libro, lo que me parece a mi entender algo muy exigente para una escritora, pero se ve que ella se organiza muy bien, porque comenta que escribe de 8 a 17 y es muy organizada.

Hace un año leí El ciclo del Eterno Emperador, y si bien me gustó, me pasó algo curioso con el libro, todo el tiempo tenía la sensación que sabía lo que iba a pasar, me parecía muy obvio que era lo siguiente y por lo tanto no me produjo sorpresa. Pensé que quizá ya había agotado mi ciclo de lectura con Laura Gallego, aunque es inevitable que cada nuevo libro me produzca curiosidad.

Esta semana terminé de leer Stravagantia, para ver si era un libro que pudiera leer Isabella de 9, o podía llegar a tener alguna escena violenta o poco recomendada para ella. Al principio me pareció un libro medio bobo, y también pensé ¿Qué esperaba? Pero después se va poniendo lindo, interesante. Caminamos por los caminos de Stravagantia con Berk y Virginia, este mundo en el que solo se sobrevive si se siguen las reglas que desconocemos a priori. La emocionalidad va en aumento y aparecen elementos interesantes en la narración, como las descripciones simples, sin palabras complejas, sin extensiones innecesarias, pero precisas. Realmente si cerrabas los ojos podías ver una imagen completa del lugar y de los personajes.

Hay también un rememorar Memorias de Idhún. Creo que Laura extraña un poco Idhún, así como el mundo creado por Erik, al parecer los autores también quieren volver a esos mundos imaginarios donde pusieron todo. Stravagantia no es Idhún, pero me imagino qué cosas que eran para Idhún quedaron relegados para Stravagantia, como sus dioses, sus inicios y sus reglas. Cosas que no eran compatibles con Idhún, cayeron como plato volador en este nuevo mundo creado por Laura.

Los dioses en este mundo, son indiferentes al sufrimiento de los seres que habitan Stravagantia, y también hasta crueles, un poco como sucede in Idhún, donde al final el dios mas malo, es el que termina dando el pecho por sus criaturas que ha creado.

Me gustó el viaje por esta nueva tierra, aunque me irritó un poco Virginia. Ahora Isabella está leyendo Stravagantia y me hace comentarios sobre Virginia, y tiene razón. No solo a mi me irrita Virginia, a ella también, aunque va para adelante eso no puede negarse la poca consideración que tiene con Berk. Para Isabella es el primer libro que lee de Laura Gallego y parece estarlo disfrutando mucho.

Así que ya saben, si quieren leer con sus hijos un libro ameno, agradable que deja una bella sensación, este libro es recomendable.

Y ahora ojo con los Spoilers...


La verdad que de las primeras cosas que pensé es que Berk era Erik, por un motivo en particular y es que el nombre tenía el mismo largo, y solo había un cambio de orden en las letras y de un par de consonantes. Me pareció una pista que no podía ser por casualidad, pero luego pensaba en todo lo que Berk conoce Stravagantia, lo cotidiano que le es ese espacio y descarté la idea. Claramente Berk era de ahí, y estaba en lo cierto, pero había algo de sorpresa. Luego está esta idea de Erik de irse del mundo, y su trato con los hermanos de los imposible. Laura no ahondó allí, porque creo que quiso dejarlo como un libro para niños, simple fue definitivamente una decisión.

sábado, 20 de mayo de 2023

Ese día que nos casamos

El día que nos casamos el frío había congelado el pasto y las baldosas. Los nervios y el frío son a veces parecidos, hacen temblar el cuerpo. Recuerdo muchos momentos comunes, de emociones comunes a cualquier ser humano que se casa con la persona que ama. La esperanza era uno de los sentimientos predominantes, y ya quería que estuviéramos solos los tres, vos y yo, y la vida que crecía adentro mío. Cuando salimos del civil y fuimos a casa de tus padres, mientras todos se preparaban para sentarse  y comer subimos al segundo piso, y tuve una emoción más grande y fuerte. Era una emoción sobrehumana. Era la emoción de una etapa dolorosa que se cerraba, de recuperación y de finalización de todo lo malo de lo que había pasado en mi vida, de las dificultades  que había pasado, de soledad. Era resiliencia y triunfo. Ya éramos dos, y pronto seríamos tres. No era por el solo hecho de casarnos, era porque si eso posible significaba que ya estaba sanada.

Se fueron el frío y los nervios, y en cambio llegó el calor de un abrazo entre nosotros, y las lágrimas me llenaron los ojos. Sentí que no importaba lo que pasara nunca mas iba a sentir esa soledad, porque todo lo que había impedido la felicidad se estaba terminando, y el nombre de nuestra hija era Victoria.

martes, 9 de mayo de 2023

Donde aprendemos sobre el amor

Esta semana terminé de leer "Golpéate el corazón" de Amelie Nothomb. Me gustó en líneas generales. Hubo momentos reales y sentidos, pero también cosas que me hicieron ruido y no me gustaron tanto. Creo que no pude evitar pensar que nadie recuerda la primera infancia, que esos años de vida tan importantes son una construcción de lo que nos van contando, retazos que juntamos de relatos de nuestros familiares. Sin embargo, en el libro la protagonista parece siempre tener una mirada y comprensión adulta del entorno, aún siendo bebé o niña. 

Me llevó a la pregunta de si el amor maternal es el mas imprescindible de todos, la experiencia amorosa mas completa y necesaria del ser humano, si inclusive cuando es tóxica y dañina es mejor que otra clase de amor. O mas intenso, y entonces no importa quien nos dé amor, porque nada se comparará jamás con un abrazo de mamá. Me pregunto, si esto luego condiciona para siempre la búsqueda de lo mismo, y si, porque este amor fue malo y tóxico solo encontraremos lo mismo durante toda nuestra vida. También me pregunto si se puede sanar al convertirse en madre, aunque sea una tutora, una mujer sin el título oficial de madre de alguien. Encontrar por la vida una hija necesitada de ese amor maternal, y completar así el círculo que sanaría a la madre tóxica. Pienso que dar amor sana, sin duda. Ser madre, sin embargo no sana, solo sana ser consciente de lo que nos hizo mal y no dar lo mismo.

Recordé un sueño que tuve cuando nació mi primera hija, de ya 15 años, pero tan intenso que aún recuerdo los detalles. Les estaba dando una mamadera, la leche era materna y descongelada del freezer, y de pronto, cuando estaba llegando al final, le veía unos gusanos, pero no me daba tiempo de arrebatarle la mamadera y veía como se tragaba esos gusanos ¡Como trabaja el inconsciente que me trae esos recuerdos justo ahora! Y solo ahora lo entiendo.

Muchas preguntas, algunas de ellas movilizadoras. Mas ahora que ya llevo mas de un mes sin hablar con mi mamá,  y años sin llevarnos bien. En algún momento creo que funcionó, nuestra relación fue buena, aunque no estoy segura si funcional. Salí al mundo muy temprano como adulta, ella también necesitó ser adulta, eso se lo reconozco. Ella se convirtió en madre sin quererlo quizá y yo me convertí en su madre cuando era aún una niña. El primer recuerdo de adultez que me viene a la mente fue una tarde en la que me estaba retando, y seguramente yo no estaría respondiendo como ella esperaba, me dijo que se iba a ir. Yo le dije que se fuera, y sin pausa ni mas palabras, agarró sus cosas y se fue.

Me quedé enojada. Recuerdo el enojo y luego el poner las cosas sobre la balanza, y pensar no quiero que se vaya ¡Vayan a buscarla! En ese momento yo también vivía con mis tías, que tendrían20-21 años como máximo. Salieron a buscarla, y cuando la trajeron me dijeron que la habían encontrado en la parada de colectivo a punto de irse. Yo tenía 7 años, lo creí todo por supuesto. De allí en adelante, la técnica les funcionó perfecto, varias veces. En sí diría que fue la base de mi educación. Hay educadores que pegan, educadores que castigan, educadores que hablan, y curiosamente yo crecí pensando que mi madre era de los que hablaban porque rara vez nos levantaba la mano o la voz. Y a mí ni se pasaba por la cabeza desobedecerla, o mentirle. Desobedecerla, me costó mucho y hasta hoy siento que esta entrada es un justificativo de todo mi enojo aunque ya no haya nada que justificar. Hice todo lo que quiso, fui a una buena hija y aún así, siento que agarró sus cosas y se fue.

Nuestra relación nunca tuvo límites claros, ni mucho menos roles claros. Así como a los 7 años yo tenía el  poder en casa de echar a mi madre, o decidir el destino de la familia, también podía hacer que mi madre se enferme. Eso nos los dejaba siempre claro, se portan mal y después yo me enfermo. Y mi mamá cumplía. A ella no le agarraba una gripecita de unos días en cama ¡no! ella terminaba dos semanas en terapia intensiva, o 6 meses internada, y luego siempre nos recordaba que debíamos portarnos bien o iba a volver a suceder. Y no creo que fuera su culpa tener la salud frágil, ni que lo hiciera a propósito, pero el problema era después hacernos creer que eso era así, que todo eso que había pasado era nuestra culpa, y teníamos un poder de decisión y ¡un poder tremendo! Mi mamá no era la única que lo decía. Un día también mi abuelo cargado de impotencia nos lo recriminó. Estábamos peleando con mi hermana cuando cansado y furioso nos  dijo que mamá estaba enferma por nuestra culpa y nuestras peleas.

Yo entiendo que las personas no tienen una preparación para hablar con niños, ni tacto para contener niños. Hay cosas que no se enseñan en ninguna parte. Y honestamente ya todo eso ya quedó atrás. Yo entiendo que son errores que en su momento dejaron heridas e influyeron en muchas cosas, pero ahora luego de años y de hacerlo consiente y poderlo ver, puedo cambiar el dolor en aprendizaje y sobre todas las cosas no cometer los mismos errores en generaciones venideras.

Los niños son niños, no piden venir, no son culpables de nada y no tienen ningún poder de decisión que haga que la familia tambalee o cambie el rumbo.

Hay días que me siento triste. Triste de pensar en la relación que fue por momentos, y en las cosas que pasamos. Pienso que hubo amor del bueno por momentos. Y luego mucho amor del malo, del tóxico, del hacerse daño y las recriminaciones y pases de factura. Sé que no debería llamarlo amor, pero ¿Dónde aprendemos sobre el amor? El amor es a veces como un dolor punzante, de una uña que se agarra porque no te quiere soltar. O abrazo demasiado fuerte. Un cuerpo caliente un día de verano. Demasiado cerca. Respira y se acaba todo el aire y te deja sin nada para respirar.

Pienso que ella está tan enferma que me duele verla así. Y eso es amor que duele. Pensé que era eso. Pero no. Fue siempre así y solo ahora lo veo, nunca hubo un límite, nunca dejamos de ser la misma persona, una unidad. Por eso jamás creí que hubiera conflictos que no pudiéramos resolver. Que si había conflictos y sufrimiento, igual íbamos a seguir adelante sin importar el daño que nos hiciera.

No se puede elegir el amor que recibimos, pero a la larga, sí el que damos.

¡Ah! De paso, no me gustó tanto el libro la verdad.

Related Posts with Thumbnails